Lo único que falta para que este profesor de Derecho Penal se sume al máximo Tribunal es que los senadores ratifiquen ese dictamen en el recinto.
Eso sucedería el miércoles próximo. Para convertirse en el noveno ministro de la Corte, Zaffaroni necesita el voto de dos tercios de los senadores presentes en la sesión de ese día, según establece la Constitución Nacional. Ayer al mediodía recibió el respaldo de once de los quince miembros de la Comisión de Acuerdos. Por el justicialismo, Jorge Busti, Angel Pardo, Sergio Gallia, Miguel Mayans, José Luis Gioja y Carlos Verna, que estuvo ausente en la reunión y colocó su firma a última hora. Por el radicalismo, Horacio Usandizaga, Mario Colazo y Gerardo Morales lo hicieron en el dictamen de la mayoría; Jorge Agúndez y Carlos Prades, en uno propio.
Los únicos que votaron en contra de Zaffaroni, aunque por motivos diferentes, fueron los dos salteños de la comisión: la menemista Sonia Escudero y el renovador Ricardo Gómez Diez. Por último, Eduardo Menem dijo que aún estaba reflexionando sobre el asunto y Oscar Lamberto, también justicialista, aprovechó una discusión con un fotógrafo para retirarse de la sesión y mantener la incógnita sobre su voto.
Porteño y gran nadador, Zaffaroni tiene 63 años y vive en el barrio de Caballito. A los 22 se recibió de abogado y de escribano público. Luego de trabajar en su profesión, fue juez, legislador y docente de universidades de distintos países; actualmente es el director del Departamento de Derecho Penal de la UBA.
Su candidatura fue propuesta por Néstor Kirchner, luego de que se precipitara la renuncia de Julio Nazareno, en el marco de una ofensiva que después apuntó a Eduardo Moliné O”Connor. Estrenando un nuevo mecanismo para la elección de jueces nacionales, Zaffaroni recibió decenas de adhesiones y también impugnaciones de ONG y particulares.
En el dictamen de la mayoría, los senadores concluyeron ayer que no tenían peso las opiniones contrarias registradas en el Senado: señalaron un “enorme apoyo de parte de la comunidad jurídica nacional e internacional” y que, por otra parte, muchas de las críticas carecían “de entidad política y jurídica”.
El lunes pasado, Zaffaroni rindió un inusual examen en una audiencia pública. Ahí admitió haber omitido declarar una cuenta bancaria en dos declaraciones juradas y explicó por qué tenía deudas previsionales.
“Los disensos teóricos con su posición filosófica-jurídica no son motivo para excluirlo de ocupar el cargo en la Corte”, arrancó la sesión de ayer el entrerriano Busti, presidente de la comisión. Las críticas desplegadas respecto de la actuación judicial de Zaffaroni en la dictadura militar también fueron relativizadas: “No podemos pedir conductas heroicas a 25 años de la tragedia.”
En su escrito, Gómez Diez rechazó al candidato por considerar que sostiene que “se deben aplicar siempre las penas más bajas posibles”. Su comprovinciana Escudero agregó una razón original: avisó que no va a aprobar el pliego de nadie hasta que el postulante sea una mujer.
Fuente: www.clarin.com