Ahora la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires confirmó el fallo que condenaba a Sureda a cinco años y seis meses de prisión. Por “homicidio culposo en concurso ideal con ejercicio ilegal de la medicina y estafa”.
La Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial de Morón ya lo había considerado responsable de la muerte de Mariano Rodrigo Díaz. Por entonces un chico de Ituzaingó que estudiaba en el colegio Jorge Newbery de La Matanza, ahora sería un joven de 26 años, estaría en camino de ser piloto de aviación —o tal vez ya lo sería— y hubiera gozado con la victoria de Boca en el clásico.
“Sureda no estaba facultado profesionalmente (…) lo que constituye una gravísima presunción en su contra”, señaló la Cámara. “La falta al deber objetivo de cuidado empieza por la asunción del arte de curar por quien no estaba habilitado para ello y continúa por la ausencia de pericia en su desempeño, pues la prolongación del cuadro y su agravamiento no debieron pasar desapercibidos, al menos para quien se presentaba como médico de emergencia”.
El hecho ocurrió en 1991, cuando Sureda trabajaba como médico de una prepaga, Medic Gem’s, “cuyos responsables aún no han sido debidamente investigados”, según apuntan los jueces en su fallo. Isabel Elsa Cora, mamá de Mariano, tenía contratado los servicios de esa empresa, ahora en concurso preventivo.
“En marzo de ese año noté que Mariano estaba gordito; era muy comedor de milanesas —cuenta Isabel Cora a Clarín—. Le hice hacer análisis y estaba perfecto. Un fin de semana de agosto le aparecieron anginas; vino un médico de Medic Gem’s y le recetó antibióticos”. Esa misma semana Mariano fue a la escuela, pero el 23 de agosto de 1991 amaneció muy mal. Su madre discó otra vez el número de la prepaga y llegó Sureda, quien coincidió con el médico anterior e insistió con los antibióticos. “Se le va enseguida”, recuerda Isabel Cora que le dijo.
A los pocos días el chico tuvo una recaída. Volvió de la escuela con los ganglios hinchados. Su madre llamó nuevamente a Medic Gem’s. Era 30 de agosto cuando Sureda visitó la casa de Mariano por segunda vez. Le diagnosticó “parotiditis urliana” (paperas) y aconsejó reposo. “Ni lo tocó; no le palpó el bazo ni el hígado, que estaba aumentando de tamaño”, dice la madre. “Que no se bañe, que no se le arrimen los varones”, habría recomendado Sureda. Pero a Mariano, la hinchazón se le corrió al cuello y la boca se le llenó de llagas. Isabel llamó a un profesional ajeno a Medic Gem’s, quién ordenó urgentes análisis de sangre. Ya era 2 de setiembre. Mariano murió a las cuatro de la tarde, intentando tranquilizar a su mamá ante lo irreversible del desenlace, del que fue consciente. “Se me murió en los brazos. Y a las dos horas llamaron de la clínica donde hicieron los análisis para decirme que necesitaba internación urgente”, evoca con dolor Isabel.
Fue la abogada de la familia, la doctora Graciela Carminatti, la que descubrió que quien firmaba como Sureda Guzmán no era médico sino enfermero, y que el número de su matrícula era en realidad el número de su libreta de estudiante universitario. Sureda fue detenido el 13 de mayo de 1996. Estuvo preso cinco meses en la comisaría primera de Morón y salió con una fianza de 5.000 pesos. “Tengo 70 años; pensé que no iba a verlo preso otra vez “, admite Isabel. La Corte provincial acaba de confirmar que sí, que Sureda es culpable.
Fuente: www.clarin.com