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La redonda también tiene derecho

Clubes quebrados, fideicomisos, balances adulterados, negocios con empresas constituidas en paraísos fiscales, desprotección laboral de los deportistas. Estas son algunas de las irregulares situaciones que se pueden encontrar en cualquier club del fútbol argentino. Y hay motivos que explican la desidia con que se maneja el deporte en el país. “Tenemos un gran vacío legal”, asume al respecto el doctor Norberto Outerelo, ex miembro del Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Pero también hay un Derecho del Deporte que se ocupa de repartir justicia y busca defender la Ley del Deporte Nº 20.655. “Existe un Derecho del Deporte”, afirma Outerelo, quien tiene a su cargo la Cátedra del Derecho del Deporte dictada por la Universidad Abierta Interamericana (UIA). “La justicia deportiva está muy avanzada en España e Italia, donde el Estado tiene a su cargo un Concejo del Deporte que se encarga de hacer cumplir las leyes. Acá, en cambio, el Estado está ausente y vemos cómo la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) impide que los clubes recurran a la justicia ordinaria. En nuestro fútbol se trabaja con la extorsión permanente”, asegura Outerelo en diálogo con NE.

Desde su lugar de abogado, Outerelo se deshace de los eufemismos que rodean al deporte profesional y echa un poco de luz “sobre el gran negocio” del que se alimentan unos pocos y del que nadie habla. “A la gente le hacen creer que el deporte pasa por saber si la pelota entró en el arco o si juega tal o cual jugador”, analiza el ex letrado apoderado de Racing Club. Y añade: “Normalmente a la sociedad se le envían mensajes confusos que son funcionales al negocio del deporte. El Derecho del Deporte existe desde que se abandonó el profesionalismo. Cuando el deporte era un hecho emocional y voluntario no podíamos hablar de un Derecho del Deporte. Pero cuando esto dejó de estar asociado al amor por una divisa comenzó a gestarse un hecho económico de trascendencia notable.

—¿El quiebre aparece con el abandono del amateurismo?—El problema más grande es cuando los medios de comunicación comienzan a hacer de esto un gran negocio. Y ahí comienzan a ver una serie de relaciones jurídicas que hoy vemos plasmadas en un montón de leyes y de relaciones peculiares que tiene el Derecho del Deporte.

—A nivel de Derecho del Deporte, ¿cuáles son las demandas más repetidas?

—Hay muy pocos abogados que hacen este tipo de Derecho. Hay un gran vacío legal y a nivel legislativo lo que más ha evolucionado, aunque fue muy poco, es en materia de fútbol. Y esto no puede ser. Pero tiene que ver con nuestra idiosincrasia y también porque se es funcional a la gente que maneja este negocio. La Secretaría de Deporte de la Nación pasa del Ministerio de Economía al del Bienestar Social y a la Secretaría de Turismo, y se nombra como secretarios a deportistas que han tenido alguna trascendencia. No es serio. En los países en serio estamos hablando de un Ministerio de Deporte que está a cargo de gente con formación.

—¿Y por qué se postergan estas decisiones?

—Por interés del poder económico, es muy simple. ¿Tiene idea usted cuánto factura el fútbol por año? ¿Sabe quiénes son los dueños del fútbol en Argentina? Carlos Avila (dueño de Torneos y Competencias, firma que tiene los derechos de televisación del fútbol argentino hasta el 2014), Julio Grondona (presidente de la AFA)….

—¿Sólo ellos?

–Nosotros estamos en una gran lucha por el reconocimiento de los derechos de formación por los pases de los jugadores de los clubes del interior a los clubes de Primera. Y todos se vienen resistiendo. ¿Por qué internacionalmente este derecho se reconoce y a los pobres clubes de provincia, que son los generan los jugadores que llegan al profesionalismo, no tienen ningún tipo de reconocimiento? Ahora estamos luchando por el club Alumni de Casilda con los pases de Lisandro Sacripanti y de Emanuel Villa. Los clubes grandes vienen a robar jugadores al interior haciendo abuso del derecho a la Patria Potestad. Hablan con los padres del chico, presentan un recurso de amparo y utilizan esa argucia para no pagarle a los clubes de provincia. Y eso es totalmente injusto. Por eso digo que la AFA no puede ser juez y parte. Además usted sabe que bajo pena de amenaza permanente los clubes tienen vedada la posibilidad de recurrir a la justicia ordinaria para develar este tipo de intríngulis. Por eso hay mucho por hacer.

—En los últimos años aparecieron muchos clubes con problemas económicos a causa de falencias en sus administraciones. ¿Esto tiene que ver con algún grado de corrupción?

—A mí me tocó ser abogado de Racing en el momento de la quiebra y no puedo afirmar seriamente que alguien haya robado. Lo que pasa es que a los socios lo único que les importa es que el domingo la pelota entre en el arco. No les interesa saber cuál sea la inversión que haga el club, y si entra en un estado falencial, con tal de poner once jugadores dentro de la cancha con determinado prestigio al sólo efecto de estar en los primeros puestos. Los dirigentes, no digo pero sí muchos, utilizan el fútbol para tener trascendencia política y mover influencias. Y después, si es posible, estafan a todos, total la plata no es de ellos. Se debe tomar consciencia de que la profesionalización de la administración de las entidades deportivas está a la vuelta de la esquina. Si querés llamalo Sociedad Anónima Deportiva o, como procuro desde la cátedra, Asociaciones Civiles y Deportivas.

–Este es el proyecto inverso al que propone Raúl Gámez (presidente de Vélez), quien defiende la figura del club como sociedad civil sin fines de lucro.

–Sí, Raúl es un hombre muy probo, inteligente y destacado. Pero tiene problemas personales por la dedicación que le da al club. Abandonó a su familia, sus negocios, sus cosas, y a nadie se le puede pedir eso. Hay que formar un Ministerio de Deporte con gente capacitada. Pero los que son funcionales al negocio no pueden hablar de esto. Porque el negocio requiere a gente que se pueda influenciar porque se necesita al club para hacer campaña política y esto es una moneda de cambio para estar en los medios. ¿Cómo puede ser que nadie haya revisado si el contrato de derechos de televisión del fútbol se ajustan a Derecho?

—En Rosario se vivió algo muy similar durante el transcurso del concurso preventivo de Newell’s, donde el juez jamás hizo caso a las sugerencias de la sindicatura.

—No me cabe la menor duda, desde ya que fue así. Lo que me extraña es que no hayan nombrado un fideicomiso. Pero ya nada me sorprende.

—Durante su intervención como miembro del Tribunal de Disciplina de la AFA, ¿qué lugar encontró para discutir estos temas?

—Lo que pasa es que la AFA ocupa lugares que le corresponden al Estado. Acá el que debe intervenir es el Estado. ¿Cómo puede ser que la Ley Laboral 20.160 sólo vea con relación laboral al jugador de fútbol? ¿Y el jugador de básquet, voley, hockey, rugby?

—¿En alguna oportunidad le presentaron un caso en el cual no halló legislación para litigar?

—No, siempre hay herramientas para litigar. Lo que pasa es que muchas veces los clubes son presionados para abandonar una demanda bajo amenaza de desafiliación o de tener problemas en la cancha.

—¿Este manejo extorsivo es moneda corriente en el fútbol?

—Sí, es muy común. A mí no me tocó vivir una situación así, pero conozco a muchos colegas que les ha sucedido. Por eso digo que si no interviene el Estado la lucha se va perder.

—¿El gran problema es que el negocio del deporte está en muy pocas manos?

—Sí, de eso se trata. Esas pocas manos son capaces de hacer cualquier cosa y no tienen límites.

Fuente:www.notiexpress.com.ar

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