El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Gutiérrez, acusó ayer al ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, por sacarse el sayo de la crisis carcelaria y arrojárselo a los jueces santafesinos. “Le pido honestidad y sinceridad política”, dijo el magistrado. “Le pido que asuma su responsabilidad en los hechos que lamentablemente suceden en las cárceles de la provincia, donde hace apenas dos meses hubo 20 muertos”, entre otros casos, en Coronda. Gutiérrez advirtió que lo que comenzó con una ironía de Rosúa sobre la “sensibilidad” de los jueces ante el colapso del sistema carcelario y luego se transformó en una crítica directa a la supuesta pereza judicial que abarrotó las cárceles con 2.600 procesados sin condena, es en realidad otra cosa. “Un desplazamiento de responsabilidades del Poder Ejecutivo al Poder Judicial. Y eso no es honesto. Porque la litigiosidad en la provincia aumentó un 150 o 160 por ciento, la productividad de los jueces un 100 por ciento y la infraestructura no llegó ni al 50 por ciento”, explicó. No obstante, el presidente de la Corte negó que el cruce con Rosúa pueda derivar en un conflicto de poderes a pesar de que el propio Obeid coincidió con las críticas de su ministro a los jueces. “No hay ningún enfrentamiento con el Poder Ejecutivo porque Rosúa es un secretario de Estado, hoy está y mañana no”, dijo.
La polémica se remonta a una acordada de la Cámara Penal de Santa Fe que ordenó a los jueces del fuero no alojar en “La Piojera” -como se conoce a la Alcaidía de la Jefatura de la Unidad Regional I‑ más presos que lo que permite su capacidad: 132 personas. El juez Julio César Costa intimó entonces al gobierno a cumplir la orden del tribunal.
Pero Rosúa no se aguantó y apeló al toque irónico sobre “la sensibilidad de los jueces santafesinos” ante las condiciones de vida de los presos. El retruque llegó por dos vías. “No voy a contestar ironías, que el ministro se dedique a construir cárceles”, replicó el presidente de la Corte.
El jueves, Rosúa pasó de la ironía a la crítica directa. Y se quejó porque el sistema penitenciario aloja a unos 5.000 detenidos y el 60 por ciento de ellos son procesados sin condena que en la mayoría de los casos terminan absueltos. Un claro pedido para que los jueces trabajen más y con celeridad.
La escalada siguió ayer cuando Gutiérrez y Rosúa volvieron a quedar a cara a cara en un encuentro sobre “Privación de la libertad y derechos humanos” que organizó el secretario del área, Domingo Pochettino, en el Colegio de Abogados de Santa Fe. El presidente de la Corte llegó antes y con papeles en la mano, listo para otro retruque. “Ya no hay ironías, ahora el ministro de Gobierno cuestionó la lentitud de los jueces ante la gran cantidad de presos sin condena en las cárceles”, lo cruzó una colega de LT10.
“La respuesta de la Justicia está de acuerdo a los medios que tiene. El problema de las cárceles es del Poder Ejecutivo”, dijo Gutiérrez que aprovechó para pasar una factura histórica. “La cárcel de Rosario se iba a licitar en 1973/74 cuando Rosúa era ministro de Gobierno de (don Carlos) Sylvestre Begnis. Veinte años después, el proyecto se retomó en el gobierno de (Carlos) Reutemann que dejó todo listo para que lo adjudique Obeid, en 1996. Pero Obeid, con el asesoramiento de Rosúa, decretó la emergencia penitenciaria y al día siguiente, dejó sin efecto la licitación de la cárcel”.
Gutiérrez rebatió la crítica de Rosúa a la mora judicial con otro dato. “En diciembre de 2003 se crearon 18 nuevos juzgados en distintas localidades, pero la idea de Rosúa era ponerlos en marcha paulatinamente. Y yo insisto en que lo haga de inmediato, sobre todo los dos juzgados de sentencia de Rosario más los que se necesitan en Santa Fe para dar una respuesta ágil y rápida a los procesados”.
‑¿Usted cree que Rosúa no tiene autoridad para hablar después de tantos anuncios y pocas concreciones?
‑No sé si no tiene autoridad. Acá tiene que haber honestidad y sinceridad política.
‑¿Por qué?
‑Porque intenta desplazar responsabilidades de un poder al otro. Esto es lo que se llama desplazamiento de responsabilidades y no lo digo yo, sino un estudioso del tema, el profesor español Aparejo Alfonso. No son honestos. Porque en la provincia, la litigiosidad aumentó casi un 150 o 160 por ciento, la productividad de los jueces un 100 por ciento y la infraestructura no llegó ni a un 50 por ciento.
‑¿Hay un enfrentamiento con el gobierno?
‑No hay ningún enfrentamiento con el Poder Ejecutivo porque Rosúa es un secretario de Estado que hoy está y mañana no. La cabeza del PE es el gobernador como yo soy la cabeza del Poder Judicial.
‑Entonces, ¿cómo termina?
‑A mi me tiene sin cuidado lo que diga el ministro de Gobierno. Lo único que le pido es que asuma su responsabilidad en los hechos que lamentablemente suceden el Servicio Penitenciario, donde hace dos meses hubo 20 muertos.
Fuente:www.rosario12.com.ar