El joven español sospechado de tramar y concretar millonarias estafas por Internet contra titulares de cuentas bancarias de su país, localizado en Carcarañá y detenido desde el viernes pasado, se declaró inocente de todas las imputaciones que se le formulan. El muchacho, que tiene 24 años, expresó su voluntad de obtener la ciudadanía argentina y de ser juzgado en el país. Al mismo tiempo rechazó ser sometido al trámite de extradición alegando que jamás estafó ni dañó a persona o institución alguna. Y explicó la situación que atraviesa a motivaciones distintas a las alegadas. “Me considero un perseguido del sistema policial español que persigue la contracultura hacker “, remarcó.
José Manuel García Rodríguez está detenido desde el viernes en la sede de la Policía Federal de 9 de Julio al 200. Está tranquilo y, de acuerdo a sus abogados, lo único que lo mortifica es la exposición pública que lo ha colocado, según aduce, en el lugar de un criminal. Con sus defensores comparte la idea de que pronto estará en libertad y que no será posible que lo envíen a España para ser juzgado allí. El motivo sería que Argentina no tipifica como delito la conducta que se le cuestiona. Por esa razón los abogados ya pidieron su excarcelación inmediata tanto como el rechazo a la extradición solicitada por la Justicia española.
Si fuera como aduce la defensa, este chico andaluz que llevaba dos años residiendo en una casita alquilada en Carcarañá no podría ser deportado para que lo juzguen en España: ocurre que el ilícito que se le imputa debe ser también un delito codificado por la ley argentina para que la Cancillería local dé el visto bueno al trámite.
“El delito que se me intenta atribuir no tiene equivalente en el Derecho Penal Argentino por lo que me siento privado ilegítimamente de mi libertad”, sostuvo José Manuel, al que sus conocidos de Carcarañá llaman Gordo España. En su país lo acusan por estafa informática. El dice no solamente no haber incurrido en nada de eso sino que vivió aquí sin camuflarse. “Ingresé y resido legalmente en la Argentina bajo mi identidad real públicamente desde 2003. Viajé a países limítrofes y regresé sin haberme ocultado jamás”, arguyó.
El Gordo España fue catalogado por la policía de su país como el hacker más buscado en la península ibérica. Le atribuyen ser un especialista en la práctica del phishing (duplicar una página web, preferentemente de un banco, con fines delictivos). Aducen que mediante esa maniobra, junto a otros 15 piratas informáticos a los que estaba asociado, el joven había recaudado varios millones de euros.
El muchacho nacido en Algeciras, el borde sureño de Andalucía que mira al estrecho de Gibraltar, admite que es un hacker y defiende esa condición con referencias a juristas argentinos, que califican a esas personas como meros observadores de la red (ver aparte). Pero en rigor la policía de su país lo trata de cracker, que son los navegantes de Internet que utilizan el ciberespacio para dañar sistemas de seguridad y el patrimonio de las personas.
“No soy uno de los mayores estafadores de clientes de bancos españoles en Internet como salió en El País de Madrid”, repuso García Rodríguez, que es requerido por una orden internacional impartida a Interpol por el juzgado de 3ª nominación de la localidad española de Alcalá. Que le adjudica la presunta realización de transferencias ilegales desde cuentas bancarias de terceros a otras que abría para sí con nombres ficticios utilizando internet. Por la misma causa, hace un par de días ya habían sido apresadas 13 personas en España.
García Rodríguez, que tiene altos conocimientos de informática, operaba desde una vivienda que alquilaba en Sarmiento y 9 de Julio, en el centro de Carcarañá, donde tenía montada una megacomputadora. Quienes lo conocían decían que se ufanaba de sus habilidades en un cíber que está al lado de su casa.
Está desde el viernes en una celda común pequeña que comparte con otros detenidos. Ayer recibió la visita de Gerardo Hernández Illanes, canciller del Consulado de España en Rosario, quien según los abogados del muchacho comprometió la asistencia consular para su defensa.
¿De qué vivía este joven al que nadie le conocía un trabajo? Según su abogado Jorge Fernández Méndez, de lo que cobraba por confeccionar páginas web y de las transferencias que le mandaba su madre desde Algeciras. “Tenía unas tarjetas de crédito de bancos españoles que fueron canceladas y retiene una del Banco de Santa Fe que es la única activa”, dijo el letrado a este diario. “Está esperanzado de que obtendrá una detención domiciliaria. Y nosotros creemos que no hay forma que lo extraditen: el delito que le cuestiona España en nuestro país no existe”.
Fuente:www.lacapital.com.ar