Si prospera la acusación de la querella, el sacerdote -arrestado desde mediados de 2003, cuando se anularon las leyes de Punto Final y Obediencia Debida- pasaría sus últimos días de vida tras las rejas por los crímenes de los desaparecidos Domingo Moncalvillo, María Magdalena y Pablo Mainer, Cecilia Idiart, María del Carmen Morettini, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomone, además de los secuestros y torturas.
El cura pedirá su absolución a través de sus abogados, Juan Martín Cerolini y Marcelo Peña. Tras ofrecerle al detenido decir sus últimas palabras, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata anunciará cuándo da su veredicto.
La Fiscalía General pidió la pena de reclusión perpetua para Von Wernich por seis homicidios triplemente calificados, 31 casos de tortura y 42 privaciones ilegales de la libertad.
Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, reclamó que, tras el fallo, "la Iglesia, la jerarquía eclesiástica, digan palabras a favor de la vida y de la vigencia de los derechos humanos".
Ayer, la Fiscalía dio por probado que el ex capellán de la policía bonaerense "es culpable de la comisión de delitos de altísima criminalidad", en un extenso alegato que se extendió por casi tres horas.
El abogado Alejo Ramos Padilla, representante de la familia del fallecido periodista Jacobo Timerman, inauguró la etapa de alegatos de la querella unificada y acusó al sacerdote de "genocida y colaborador de los militares, a quien se lo tendría que haber juzgado hace treinta años".
Ramos Padilla aseguró: "Von Wernich no tuvo escrúpulos en utilizar la investidura sacerdotal para colaborar con los represores", y lo acusó de formar "parte del cuerpo colegiado de torturadores como agente de inteligencia".
"Está comprobado judicialmente que Jacobo Timerman fue secuestrado, torturado, y hasta le sacaron la ciudadanía", les dijo Ramos Padilla a los magistrados y volvió a reiterar que fue un "claro ataque a la prensa".
Al igual que la Fiscalía, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la Central de Trabajadores Argentinos pidieron perpetua por homicidios, torturas y privaciones ilegales de la libertad y por "traición a la patria".
Marta Vedio, representante de los familiares de los siete desaparecidos, advirtió que "no disponer de sus cuerpos no significa que no haya existido delito" y sostuvo: "Se montó un escenario para ocultar los homicidios y se falseó el listado de pasajeros que saldrían del país con promesas de libertad, mientras se pidió a los familiares que no denunciaran y que se quedaran callados".
También acusó a Von Wernich de "tomar contactos con los detenidos simulando una supuesta asistencia espiritual cuando su intención era quebrarlos", haber colaborado con el aparato represivo "para asegurar impunidad" y hacer "desaparecer a los desaparecidos", dijo.
Según los testimonios, el sacerdote se movía cómodamente en los centros clandestinos y no se mostró ni sorprendido, afligido, ni mostró compasión al ver los cuerpos torturados de los detenidos.
En tanto, la defensa de Von Wernich, los abogados Juan Martín Cerolini y Marcelo Peña, expondrán su alegato hoy y su objetivo será probar que el cura concurría a los centros clandestinos de detención en cumplimiento de su "labor pastoral" con el fin de dar "asistencia espiritual" de los detenidos.