"Lo correcto hubiese sido que el juez lo derive a un lugar adecuado para su enfermedad para evitar los problemas que surgieron con su internación ya que agredió a enfermeros, hizo sus necesidades en el pasillo de la sala, se cayó de la cama y se le debió hacer una sutura, entre otros inconvenientes. El magistrado nunca escuchó reclamos pese a las notas que enviamos advirtiéndole sobre los riegos que corría el enfermo de adquirir alguna enfermedad intrahospitalaria debido a su fragilidad y el peligro que significaba para otros pacientes como para el personal", dijo Ortega.
Además aseguró que "tuvimos que poner a disposición suya dos enfermeros que por momentos debieron desatender otras habitaciones para atenderlo además de hacer derivado a pacientes a otros centros de salud, lo cual generó gastos".
El profesional recordó que "la medida era por 10 días, pero ya pasaron más de 3 meses y el paciente sigue ocupando una cama. Lo adecuado, por la enfermedad que padece, sería que esté alojado en un instituto especializado público o privado".
Ortega añadió que "en este tiempo el juez nunca vino ni envió a nadie para constatar el estado de salud de esta persona, que hoy está estabilizada a pesar de sus limitaciones". Asimismo explicó que "el juez dispuso la internación priorizando la presentación de familiares del paciente que aparentemente no podían contenerlo, pero sin previa consulta al hospital que en ese momento atravesaba una situación desesperante por falta de camas".