Por Roberto Rosúa (*)
Dejo de lado todo comentario en respuesta a la gaffe de que la Constitución debe ser reformada por "vieja, la más vieja del país". No quiero pensar en la avalancha reformista que habría de instalarse en el país si midiéramos la necesidad de reforma legislativa en función de los años de vigencia de las normas a reformar y no acerca de la respuesta de las instituciones del cuerpo constitucional o legal a las exigencias políticas, sociales culturales y económicas de la hora.
Aprecio, como ex convencional constituyente de 1962, vicepresidente del bloque mayoritario de la UCRI e integrante de la Comisión redactora de la Constitución provincial que nos rige, cuando se reconoce que esa norma se erigió en una verdadera referencia nacional "por ser una de las más avanzadas de su tiempo". Agregaría simplemente que instaló en sus normas la vigencia del constitucionalismo social dominante en la doctrina europea y especialmente italiana posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Sin otro ánimo que el de refrescar la memoria y por esa vía discernir algunos honores que harán justicia y subsanar olvidos, seguramente involuntarios, me parece oportuno recordar algunos hechos y nombres. A los que menciona Vila no puedo dejar de sumar los de Luciano F. Molinas y Rafael Martínez Raymonda del PDP, y Héctor García Solá, Danilo Kilibarda y Raúl F. Fosero de la Ucri, entre otros.
Señalo que el inspirador político de la reforma constitucional fue el entonces gobernador Carlos Sylvestre Begnis, de lo que dan cuenta sus mensajes a la Legislatura provincial, las crónicas de la época y la memoria colectiva. Entonces, como seguramente ocurrirá ahora, no faltaron algunas propuestas referidas a la eliminación del Senado o la inclusión de la cláusula que estableciera la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas provinciales o consagrara la reelección del gobernador. Todas esas propuestas fueron debatidas en el seno del bloque mayoritario y en todos los casos fue determinante la opinión del gobernador Sylvestre Begnis. Igual apoyo mereció la reforma que consagró la elección directa de los intendentes municipales.
Los convencionales constituyentes Roberto Rovere y Decio Carlos Ulla fueron los autores del proyecto llevado al bloque mayoritario. De allí que resultaron, a la postre, los redactores fundamentales del texto constitucional, con las reformas introducidas en el bloque y luego en el rico debate en el seno de la comisión redactora.
Lamentablemente la incautación de las cintas y el aparato grabador por los militares que ocuparon la Legislatura cuando el golpe de estado de 1962 nos ha negado la posibilidad de contar con esos antecedentes.
Salvemos otra omisión: a la negativa de Sylvestre Begnis de no incluir la cláusula reeleccionista se suceden en el tiempo otras manifestaciones sobre este tópico. Tal la del ex gobernador Jorge Obeid, que en cada uno de los mensajes remitidos proponiendo la reforma constitucional excluía expresamente de la posibilidad de ser beneficiado con la reelección, la que sólo alcanzaría para quien le siguiera en el cargo. Lo de Hermes Binner es bueno, pero sería mejor aún que la madurez política que algún publicista le atribuye fuera reconocida a quienes la exhibieron antes que él y sobre el mismo tema.
Estamos de acuerdo en que el consenso amplio y generalizado de los sectores políticos y sociales es indispensable, más aún fundamental, para lograr viabilizar la reforma constitucional. En su búsqueda trabajamos desde Ministerio de Gobierno a lo largo de los años en que proponíamos la reforma constitucional.
Las reformas propuestas en cada uno de los mensajes del gobernador Obeid tales como Consejo de la Magistratura, Defensoría del Pueblo, Fiscalía Provincial de Investigaciones Administrativas, bases para un sistema electoral amplio y participativo (no ley electoral rígida como cláusula constitucional) e instituciones de democracia semidirecta y autonomía de los municipios, entre otros, están allí para ser tomados en cuenta, aun por quienes hacen de los comentarios sobre reforma constitucional una suerte de acto de adhesión al actual gobernador.
Notas:
1) Respecto de la autonomía municipal, en su hora y en la convicción que no se lograba el consenso para la reforma constitucional, se propuso la reforma por ley, viable en el marco de la Constitución vigente y su correspondencia con las normas de la constitución nacional.
2) Fuerte embestida desde la Iglesia y -concordante con ella- de algunos integrantes del bloque de convencionales constituyente. Como parte de esa campaña los cinco obispos de la provincia de Santa Fe, encabezados por el arzobispo de Santa Fe doctor Fassolino, solicitaron y obtuvieron una audiencia con el gobernador Sylvestre Begnis. El gobernador estaba acompañado por algunos funcionarios y el presidente y el vicepresidente del bloque de convencionales constituyentes, doctores Rodolfo Weidman y Roberto A. Rosúa. Los obispos, llevando la voz monseñor Fassolino, plantearon en términos bastantes duros la exigencia de que la Constitución a sancionarse estableciera la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas provinciales. El gobernador Sylvestre Begnis sostuvo que la decisión correspondía al bloque de convencionales constituyentes. Como respuesta, monseñor Fasolino le señaló al gobernador que en ese bloque existían opiniones diversas, pero algunas de ellas lamentables y dolorosas. Decía esto mientras dirigía su mirada a Rodolfo Weidman y Roberto Rosúa.
3) La reelección del gobernador y vice fue tema de discusión en el bloque de convencionales y con el propio gobernador Sylvestre Begnis. Este era partidario de la no reelección -al igual que el presidente Frondizi- con sustento en posiciones doctrinarias, fundamentalmente porque sostenía que la rotación era beneficiosa para la democracia y la reelección podía abrir un camino de pretensiones que la prolongaran en el tiempo. Cuando se le planteó la posible cláusula de exclusión para el gobernador en ejercicio no dudó en rechazarla ya que a los argumentos ya señalados sostenía que una cláusula de ese tipo generaría suspicacias, con el riesgo de que nadie le creyera que era sincera. La reelección, como es sabido, no prosperó.
(*) Ex convencional constituyente en 1962. Ex ministro de Gobierno de la provincia. Ex diputado provincial