Una sentencia judicial de la Cámara Laboral de Bariloche consideró el síndrome del desgaste profesional o burnout como una enfermedad y ordenó a una Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART) a hacerse cargo de la cobertura médica de esta patología considerada moderna, hecho que no cuenta con precedentes en el país.
Es un caso particular que impulsó la psicóloga y agente de la Policía de Río Negro, Lidia Maldonado, quien trabajó 18 años en la fuerza y comenzó a manifestar los síntomas de la enfermedad en 2006, los que le provocaron incapacidad total para ejercer su trabajo, tal como informa un artículo publicado por el diario La Nación en su edición de hoy.
El tribunal rionegrino consideró que la tarea diaria de la mujer, vinculada con la atención de casos de violencia familiar, abuso sexual y asistencia psicológica a los internos de la alcaldía, afectó su salud en la medida en que comenzó a manifestar "episodios frecuentes de crisis de angustia", además de depresión, ideas de culpa y peyoración de la propia existencia, agrega el diario porteño.
Aunque la comisión médica y los peritajes determinaron la patología, la ART Horizonte negó que ésta pudiera ser reconocida como enfermedad laboral, debido a que no se encontraba incluida en el listado de patologías profesionales elaborado por el Poder Ejecutivo nacional, reglamentado mediante la ley de riesgos de trabajo.
"Hay que ver cada caso concreto. Tiene un componente psicológico y no biológico como es habitual", dijo al matutino el juez en lo laboral que intervino en esta causa, Juan Lagomarsino.
El síndrome de burnout es una enfermedad laboral moderna que comenzó a ser estudiada a mediados de los 70 como un estrés crónico. Es un cuadro que se caracteriza por el agotamiento emocional que provoca en la persona, la despersonalización y la baja realización personal que se da en quienes trabajan con otras personas en áreas de servicios, según la médica psiquiatra Verónica Martínez.
Las personas más susceptibles de padecer este cuadro, explica La Nación, son trabajadores que se vinculan con personas como el personal sanitario o docente, los trabajadores de los servicios sociales, policías, personal de justicia, hotelería o vinculados al turismo, y que tienen características particulares como un sobreinvolucramiento con el trabajo, que privilegia la tarea laboral más allá de las cuestiones personales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) no tipificó aún la enfermedad como tal, sino que se encuadra en la categoría de agotamiento y problemas laborales.