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Una causa que no avanza

Los graves incidentes se desarrollaron con más de un centenar de testigos, a plena luz del día y contaron con un rápido actuar de las fuerzas de seguridad para llegar al escenario de los disturbios.

Así y todo, quienes están señalados ser los instigadores del cinematográfico intento de toma por asalto de las instalaciones de Ñuls, el último 26 de enero, los hermanos Camino, siguen prófugos de la Justicia y la jueza en lo Penal que entiende en la causa, Alejandra Rodenas, demora decisiones medulares para el esclarecimiento de los sucesos, como la toma de declaración a testigos. Pero según pudo saber este diario de fuentes fidedignas, la mujer policía Rocío Bentos, a quien le sustrajeron el arma reglamentaria al enfrentar a los Camino, recibió explícitas presiones para rectificar su declaración de los hechos, que involucran directamente a los violentos que dominaron la popular durante el gobierno de Eduardo López.

La defensa judicial de los ex líderes de la barra leprosa apunta al cambio de carátula para evitar la reclusión tras la rejas de los hermanos Camino, y hacia allí pareciera caminar la suerte de la investigación, ante un magistrada que aglutina todas las causas penales relacionadas con el ex presidente de la entidad, Eduardo López, de las cuales ninguna esclareció.

El pasado 26 de enero, más de 60 barras de Ñuls, que respondían a López, caído en desgracia en las elecciones del 14 de diciembre, tomaron violentamente las dependencias del club, siendo su primer accionar substraerle el arma reglamentaria al cabo primero Rocío Bentos, que prestaba servicios de adicional en la administración. Al llegar la policía, y luego de los desmanes que produjeron la barra del "Pimpi", el por entonces oficial auxiliar Juan José Raffo -el mismo que denunció recaudación ilegal en la fuerza policial-, le tomó declaración en el lugar a Bentos.

En el acta de procedimiento escrita por Raffo se transcribieron los dichos de la agente agredida: "Alrededor de las 15.40, mientras se hallaba parada en la puerta de la administración del club cumpliendo servicio de policía adicional, ve aproximarse a un grupo de unos 60 o 70 personas las cuales portaban en sus manos palos y objetos contundentes, lo que demostraba que no venían con intenciones de reempadronarse al club. Una vez más cerca el grupo de gente, logro reconocer entre los mismos a los hermanos Camino, "Pimpi", "Tato" y Juan. Cuando estos quedaron frente a la misma de inmediato la desbordan por la fuerza siendo que el llamado Juan es el primero en chocarla y decirle `milica de mierda correte’, al tiempo que una cuarta persona a la cual no conozco me quitó el arma reglamentaria".

Horas después de los destrozos, la policía reúne otras tres declaraciones testimoniales. Uno de ellos, de nombre David, dio detalles de la irrupción de los violentos a la administración, dando cuenta de la presencia de violentos armados y afirma escuchar "más de diez disparos". Reconoció entre los barras a "Tato" Camino, "que estaba en una moto tipo wave de color oscuro con una pistola en la mano", además de haber identificado a los violentos que responden a los seudónimos de "Mozo", "Colucho" y "Gamboa".

A pesar de la gravedad de los incidentes, Rodenas sólo tomó declaración a dos de los testigos ofrecidos por los actuales dirigentes del club, y aplaza una y otro vez las citaciones para otros cuatro socios que presenciaron los disturbios. Al igual que Bentos, los relatos dan precisiones del protagonismo de los hermanos Camino en la beligerante escena. Ante lo revelador del testimonio de la funcionaria policial, Rodenas la citó a su juzgado en febrero, donde concurrió junto al abogado Néstor Vico Gimena, quien patrocina a Ñuls. En un momento de la reunión la magistrada pidió quedar a solas con Bentos, quien se excusó de hablar con Rosario/12 sobre el contenido de ese encuentro. Sin embargo, una alta fuente policial reveló que la jueza la sondeó sobre si iba a rectificar su declaración y así dejar testimonio de que los hermanos Camino se mantuvieron durante los incidentes fuera de las instalaciones del club. Pero Bentos no alteró un ápice lo dicho ante Raffo.

La estrategia de la defensa de los barras, a cargo de Carlos Varela, apunta a cambiar la actual carátula de "intimidación pública agravada", delito que no es excarcelable, y por eso los ex líderes de la barra leprosa se mantienen prófugos de la Justicia.

Al ser advertidos de los pedidos de captura, los Camino abandonaron sus respectivos domicilio en la zona sur, yéndose con lo puesto y dejando inconcluso trámites personales tales como el patentamiento de un moderno automóvil, adquirido por "Tato" Camino el 30 de diciembre en Villa Bosch, provincia de Buenos Aires, en la agencia ubicada en Juan D. Perón 1001, donde pagó al contado $ 135.300 por un 0 km Peugeot 307 Coupe Cabriolet 2 puertas, según consta en la factura 00141445 emitida por Peugeot Argentina S.A.

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