Dentro de diez días, el motociclista que sea sorprendido circulando con más de 0,2 gramo de alcohol por litro de sangre será sancionado con multas que irán de 200 a 500 pesos. Para los choferes de transporte público y los camioneros la tolerancia será de cero. La norma fue aprobada ayer por el Concejo Municipal y quienes reincidan en la falta recibirán multas de 1.000 pesos y la inhabilitación para conducir por el plazo de un año.
La normativa modifica el Código de Tránsito Municipal y establece distintos topes de alcohol permitidos para los conductores según el tipo de vehículo. Hasta ayer, el límite general era de 0,5 gramo de alcohol por litro de sangre, algo que ahora queda vigente sólo para los automovilistas.
A tono. Los nuevos valores ya estaban establecidos en las leyes nacionales de tránsito y de lucha contra el alcoholismo. Por eso la ordenanza sancionada ayer sobre un proyecto del concejal socialista Miguel Pedrana viene a llenar un vacío normativo en Rosario y, según afirmó la titular de Tránsito, Marcela Biscotti, ofrece ‘nuevas herramientas legales’ para los controles de alcoholemia en la ciudad.
Para fundamentar su propuesta, Pedrana recordó cómo vienen trepando en los últimos años las estadísticas de accidentes fatales de tránsito en la Argentina, que arrojan la ‘escalofriante cifra’ de 8.205 muertos durante el 2008, a razón de 683 víctimas por mes.
Y de ese total, según las organizaciones que trabajan con la problemática, como Luchemos por la Vida, en el 50 por ciento de los casos el alcohol actuó como un factor determinante o lisa y llanamente fue su causa.
‘El consumo de alcohol aumenta en casi cinco veces la probabilidad de un siniestro de tránsito’, afirmó el concejal. Y las motos encabezan las estadísticas de heridos y muertos en esos accidentes.
Los efectos.El modo en que actúa el nivel de alcohol en sangre está perfectamente estudiado (ver infografía). Al respecto, Pedrana puntualizó que sus efectos se clasifican en orgánicos, psicológicos y sociales.
Al poco tiempo de su ingesta ya produce reducción del campo visual, retardo en los reflejos e incoordinación motriz, así como somnolencia, fatiga y distorsiones sensoriales.
A nivel psíquico dispara respuestas que dependen, además, de la personalidad. Entre otras, se comprobó alteraciones en la memoria y la atención, y pérdida de mecanismos represivos que hacen al control social. Justamente por ello el alcohol suele generar conductas de irritación y omnipotencia: una infundada sensación de seguridad.
A la par que se redujeron los niveles de alcohol permitidos para conducir, la norma aumentó las sanciones para quienes no los respeten.
Entre los motociclistas la alcoholemia no podrá ser superior a 0,2. Si la prueba arroja una concentración entre ese valor y 0,5, la multa oscilará entre 200 y 500 pesos.
Para los conductores de transporte de carga y pasajeros, el test deberá dar cero. Si no, también deberán pagar una sanción de entre 200 y 500 pesos, pero sólo si se trata de la primera vez. Si son reincidentes, la multa trepará a mil pesos y sumará la inhabilitación para conducir por un año.