La Cámara del Crimen porteña puso al borde del juicio oral y público a un empleado del sector informático de una empresa quien, tras ser despedido, dañó el sistema operativo mediante la introducción de un virus por vía remota para borrar archivos y constancias de movimientos comerciales.
La Sala Primera de la Cámara, con las firmas de los jueces Jorge Rimondi y Gustavo Bruzzone, consideró que el ‘hacker’ procedió a "destruir o inutilizar -a través de un virus- o al hacer desaparecer -mediante el borrado- un archivo de computadora -como campo magnético conformado tecnológicamente-", con lo que "se estaría dañando una cosa".
El artículo 183 del Código Penal establece que "será reprimido con prisión de 15 días a un año, el que destruyere, inutilizare, hiciere desaparecer o de cualquier modo dañare una cosa mueble o inmueble o un animal, total o parcialmente ajeno, siempre que el hecho no constituya otro delito más severamente penado".
Los hechos ocurrieron en febrero de 2008, cuando el trabajador, quien tenía a su cargo el área de Operaciones del sector de informática, fue despedido.
Como virtual represalia por la cesantía, el hombre ingresó al sistema por vía remota (desde otro domicilio) y borró o alteró "datos, programas, registros y archivos".
Para los jueces, la información almacenada en una computadora "es una obra humana que se puede detectar, aprehender, destruir o eliminar", por lo que es pasible de ser objeto del delito de "daño".
Los hechos fueron anteriores a la sanción de la nueva legislación que delimita los delitos informáticos.