Benítez es el más complicado, ya que, como mencionamos con anterioridad, fue imputado como jefe de una asociación ilícita, y también pesan sobre el delito de amenazas por el cobro de honorarios.
La mecánica fue la siguiente: Benítez, "Se hacía pasar por abogado y lo habían contratado para una causa penal, en la que requería dinero diariamente; hasta que se sumó un total de 140 mil pesos. Cuando requirió más plata, la familia dijo que no había y comenzaron las amenazas por Whatsapp", señaló el fiscal a diversos medios locales. Esta denuncia ventiló las otras estafas.
Los dos letrados en cuestión hoy serán acusados como miembros de la asociación ilícita y tienen grado de participación en los hechos. Según sostuvo el Fiscal "Participaban del armado de asuntos por accidentes de tránsito inexistentes, con connivencia de supuestas víctimas y presuntos autores de los hechos".