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Cómo se gestó la renuncia negociada de Adolfo Vázquez

Se sintió acorralado y resolvió no demorar la decisión. Faltaban horas apenas para que el trámite de juicio político se tornara irreversible. Con ese telón de fondo, y tras la consulta con sus más estrechos colaboradores y familiares, el juez Adolfo Vázquez se rindió ante lo evidente: su suerte estaba echada y ya no seguiría ocupando su sillón en la Corte Suprema.

El desenlace fue veloz. Una vez que asumió que no daría batalla por aferrarse a su poltrona en el máximo tribunal, sólo había que establecer cuál sería el mecanismo para fugar de la escena. Un alto funcionario de Kirchner fue el puente que Vázquez necesitaba.

Hubo una reunión secreta a medianoche y allí se terminó de gestar la nueva vacante en la Corte. En definitiva, Vázquez sólo pudo contar en su hora final con el acompañamiento de sus asesores y de sus familiares. Aquellos senadores del PJ en los que el juez confiaba le dieron la espalda. Todos dijeron, como respuesta a un sondeo encarado por colaboradores del magistrado, que su situación era insalvable.

Ese relevamiento fue clave para apurar la decisión. Se optó por acelerar los pasos a efectos de evitar que se produjese la acusación en el Senado. En definitiva, el abandono del cargo se consumó apenas horas antes de que el presidente de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, Ricardo Falú, lo acusara formalmente frente a la Cámara de Senadores.

Un colaborador de Vázquez fue el encargado de comunicarse cerca de las 12 de la noche con un funcionario muy cercano al presidente Néstor Kirchner, quien habría sugerido la conveniencia de “contar con la renuncia ahora, para poder transmitirla al Presidente y parar todo”.

Cuarenta minutos después, el funcionario logró la renuncia y se marchó con el compromiso de que sería aceptada. El texto de la dimisión difirió mucho del que oportunamente presentó Vázquez al ex presidente Eduardo Duhalde, donde se abundaba en una serie larga de motivos y argumentos. La que llegó a manos de Kirchner pasada la medianoche consistía en tres líneas sin expresión de causa, -pese a que Alberto Fernández indicó que se trató de “motivos personales” -donde se solicitaba que fuera aceptada su decisión.

La semana que viene el renunciado magistrado se retirará en un viaje de descanso al exterior, aunque en su entorno insisten en que se trata sólo de una impasse. “Adolfo va a volver pronto y va a hacer política, no cabe ninguna duda; ya está trabajando en eso hace tiempo”, dijo un colaborador.

El Gobierno obtuvo así una nueva vacante en la Corte, después de haber logrado las renuncias de Julio Nazareno y Guillermo López, y haber destituido a Eduardo Moliné O’Connor. Y evaluó la novedad como “un triunfo político”.

De esta forma el cuerpo vuelve a quedar con sólo siete integrantes, porque Vázquez ya no está y Carmen Argibay asumirá su cargo cuando se desocupe de otras actividades.

La sucesión

Ahora ya se piensa en sucesores. En los pasillos de Casa de Gobierno se proponían ayer dos nombres. Uno que sonaba con intensidad era el de Horacio Cattani, presidente de la Sala II de la Cámara Federal, y prestigioso académico.

Pero también se mencionaba a Osvaldo Guglielmino, recientemente designado procurador del Tesoro. Sobre éste alegaban que tiene ventaja sobre el penalista Cattani porque es administrativista, y dos especialistas de esta rama fueron designados recientemente. No obstante, apuntaban que sería una desprolijidad mandarlo a la Corte cuando recién se lo designó procurador.

Horacio Minotti

Fuente:www.infobae.com.ar

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