Pero los indicios acumulados que lo mantienen cautivo son, según conocedores de la causa judicial, hasta ahora muy frágiles como para hacer prosperar un procesamiento. Para la evolución de la pesquisa gravitará una medida de prueba relevante: la identificación en rueda de reconocimiento del imputado que deberán realizar tres personas. Entre ellas la novia del muchacho que falleció el martes pasado.
Guillermo Feil, de 27 años, fue baleado el 25 de marzo último cuando intervino para frenar el escape de un delincuente que acababa de asaltar un bar en la esquina de Sarmiento y Deán Funes. El muchacho se abalanzó contra el ladrón, que huía en bicicleta, cuando escuchó el grito pidiendo ayuda de la encargada del bar. El maleante cayó al piso pero al reincorporarse extrajo un arma y le disparó un tiro a corta distancia. La bala entró por el brazo derecho pero terminó perforándole un pulmón y alojándose casi rozando una vértebra.
Los que vieron. Tres testigos presenciales del hecho fueron convocados a observar álbumes fotográficos de personas con antecedentes penales que se mueven en inmediaciones de la comisaría 15ª, con jurisdicción en la zona de la agresión. Ningún testigo marcó a la misma persona. Uno de los apuntados es el detenido, Carlos F., de 25 años y que negó rotundamente ser el autor del hecho en la comisaría. En Tribunales, por consejo de su defensor, se abstuvo de declarar ante el juez Osvaldo Barbero el martes pasado.
El hecho de que tres testigos fundamentales hubieran señalado en fotografías a tres personas distintas alivia, según fuentes de la pesquisa, la situación procesal del detenido. El arma empleada en el homicidio nunca apareció. Tampoco se recuperó en la casa del imputado, allanada cuando lo detuvieron, lo sustraído en el bar: un teléfono móvil Motorola y la sección frontal de un estéreo.
La bicicleta. Sí encontraron en la vivienda del detenido una bicicleta azul oscura con canasto sobre el manubrio similar a la que los testigos, en forma coincidente, dijeron que tenía el delincuente. Tal elemento como prueba, según fuentes de la causa, también es débil. Bicicletas de este tipo en la calle hay miles y ningún testigo aportó algún rasgo distintivo para reconocer si se trata de la que utilizaba el agresor. En ausencia de otros objetos incriminatorios fuerte el secuestro de una bicicleta de uso masivo no alcanza para dejar pegado a alguien por un asesinato. Lo mismo vale para la gorra hallada en su casa.
La situación penal de Carlos F. cambiaría, no obstante, si las personas que serán convocadas esta semana a rueda de identificación lo reconocieran en Tribunales como el delincuente que robó en el bar y luego le disparó al joven abogado. El detenido es un joven que vive en Paraguay al 3100 que tiene antecedentes por robo. Según la policía lo apodan "Tajo". Fue arrestado hace ocho días. La tarde del sábado pasado declaró en la seccional: "No tengo nada que ver con esto. Hace tiempo que no robo. Trabajo con mi papá en albañilería". Cuando le preguntaron por la bicicleta dijo: "Es de un peón de mi papá. Hace tiempo que la dejó en mi casa. No es mía".
Tres miradas. Guillermo Feil estaba con su novia a media cuadra del bar "Locos" el 25 de marzo a las 21.30. Allí dentro había dos mujeres, M.A.H., encargada de 43 años, y P.D.S., una moza de 25. Estaban cerrando el local y ambas fueron sorprendidas por el asaltante, llevadas detrás del mostrador y despojadas. Cuando el ladrón buscaba dinero una de las mujeres se las arregló para salir por una puerta trasera e implorar ayuda. El ladrón huyó entonces y sobrevino la tragedia.
Los testigos más importantes del hecho son la novia de Guillermo, las dos trabajadoras del bar y una vecina que advirtió lo ocurrido.
Una de las empleadas describió así al asaltante: "Robusto, trigueño, de uno setenta y dos de alto. Tenía una remera gris, una gorra y un revólver plateado con empuñadura negra". Marcó una foto en el álbum.
Otra foto distinta marcó la vecina del lugar del incidente. Y una tercera el empleado de un comercio que, a raíz de la mayor precisión de su relato, fue tomado por la policía como el testigo más calificado.
Se trata de un hombre de 43 años que trabaja en la zona de Mitre al 3100. Declaró que a eso de las 20.30 vio rondar su lugar de labor a un hombre joven en una bicicleta que, por la forma que fisgoneaba al interior, le generó el temor de ser asaltado. A las 21.30 se retiró del trabajo y caminó hacia San Martín y Seguí para tomar el colectivo. Cuando llegó a Dean Funes observó a un sujeto efectuar un tiro a otro y huir en bicicleta.
Estaba duro de miedo por lo que acababa de ver. Pero reconoció por el aspecto físico y la bicicleta que era el mismo individuo que había merodeado por su trabajo una hora antes. Afirmó que lo recordaba bien. E indicó la foto en la comisaría 15ª distinta a la que habían marcado las otras dos mujeres.
No se halló el arma ni lo robado antes. Ahora será crucial la identificación en Tribunales