El fiscal de la causa por el crimen de Sandra Cabrera, Ismael Manfrin, afirmó ayer que la Cámara Penal no analizó toda la evidencia que a su entender apunta contra el oficial de la Policía Federal Diego Parvluczyk como el presunto autor del asesinato. “Hay indicios que los camaristas ni siquiera tuvieron en cuenta”, disparó al cuestionar la resolución que dejó sin efecto el procesamiento del policía. El funcionario confesó que hubiese querido debatir el caso en un juicio, y si era oral y público mejor. “Allí habríamos podido dilucidar muchas cosas”, especuló. También dijo que se niega a asumir que el caso puede quedar impune. “Vamos a hacer todo lo que sea posible para que eso no ocurra”, prometió.
Manfrin tuvo un gesto poco habitual entre los fiscales rosarinos: comentar públicamente aquello que piensa en torno a la resolución de un tribunal superior. “Creo que la Cámara se equivocó, y que hay indicios que apuntan contra Parvluczyk a los que no se refirió”, dijo ayer a La Capital el hombre que investigó al policía junto al juez de Instrucción Carlos Alberto Carbone y un grupo especial de detectives de la Brigada de Homicidios, las TOE, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina.
Carbone es precisamente quien había procesado a Parvluczyk como autor material del asesinato de Cabrera. Luego la defensa del policía apeló y el lunes la Sala I de la Cámara Penal dejó sin efecto esa medida. El policía quedó libre ese mismo día y ahora su abogado, Carlos Varela, se prepara para pedir su sobreseimiento definitivo.
Pero Manfrin considera que los indicios recogidos por los investigadores, que sirvieron de base para el procesamiento, son “más que suficientes” para discutir el caso en un juicio. Para él, uno de los indicios que la Cámara no tuvo en cuenta es la actitud que tuvo Parvluczyk al enterarse que su nombre ya figuraba entre los sospechosos. Manfrin sintetiza en tres los indicios fuertes contra el oficial.
u Parvluczyk admite que estuvo con Sandra Cabrera un par de horas antes del crimen. Dada la magnitud del caso, y mucho más por su condición de policía, debió comunicarlo de inmediato a los tribunales. Pero no lo hizo.
u Supo por la prensa que se había hallado semen en el cuerpo de la víctima y como había mantenido un contacto sexual con ella la madrugada del crimen comprendió que podría caer bajo sospecha. Por eso se presentó sin que nadie lo llamara para declarar. La pregunta del fiscal es por qué no lo hizo antes. El mismo funcionario responde: porque hasta entonces se sentía seguro de que nadie lo apuntaría.
u No ofreció con antelación a los testigos, básicamente su esposa y una amiga, que lo sitúan en su propio hogar a la hora en que mataban a Cabrera con un tiro en la nuca. “Pasó mucho tiempo y queda la sensación de que se lo tomó para construir una coartada”, dijo el fiscal.
El acusador está convencido de que la suma de gran cantidad de pequeños detalles como estos comprometen al policía y son suficientes para procesarlo. “Pero la Cámara no lo vio así y en cambio los consideró conjeturas. En muchas causas, sin embargo, se confirman procesamientos con mucho menos”, disparó.
Dos de los argumentos de los camaristas Alberto Bernardini, Ernesto Pangia y Eduardo Sorrentino molestaron al fiscal. Uno refiere a la calificación de los testigos que involucran a Parvluczyk y otro es la idea, deslizada por los magistrados en su resolución, de que no se investigaron otras pisas.
“La Cámara dice que los testigos que involucran a Parvluczyk son frágiles, pero no explica por qué”, sostuvo. Y añadió: “Un testigo dice la verdad o miente. ¿Qué significa que sea frágil, acaso se los considera de ese modo porque muchos de ellos son simples prostitutas?”, se preguntó sobre el primer punto.
Respecto a la profundización de otras hipótesis, fue aún más tajante. “Seguimos todas las que se nos presentaron y las descartamos, pero eso no quiere decir que no las investigamos”, razonó. En efecto, la pesquisa sondeó en el ambiente de los boliches, la venta de drogas y la prostitución callejera, y no descartó la pista de la Sección Moralidad Pública de la policía santafesina, con la que Cabrera estaba enfrentada. “En todo caso, fue en esa búsqueda donde nos topamos con el nombre de Parvluczyk, quien de ninguna manera se convirtió en un sospechoso por un capricho de los detectives”, dijo.
Manfrin sabe que la defensa del policía de la Federal planeaba pedir un juicio oral y público en el caso de que la Cámara Penal ratificara el procesamiento dictado por Carbone. “Si los testigos que apuntan contra Parvluczyk no son creíbles, en todo caso allí hubiesen quedado en evidencia”, argumentó. Y remató: “Me hubiese encantado que la defensa me dejara colorado por la debilidad de las pruebas, pero eso no será posible porque al menos por ahora no habrá juicio”.
Jorge Salum / La Capital
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