Otras Noticias

En recuerdo del doctor Triglia

No tenga duda la comunidad que ha perdido a un valioso magistrado judicial. Juez de instrucción de raza, con un estilo sin formalidades, frontal, un todo terreno. Mostró una pasión, honestidad y entrega jurisdiccional sin parangón. Su gigante figura inspiraba un respeto espontáneo inigualable. Desde su encumbrada función enseñaba a ser el más humilde en el aprendizaje cotidiano. Y además hizo escuela: en sus equipos de trabajo se gestaron múltiples jueces, funcionarios a los que podía instruir con el sólo tuteo junto a su altísima experiencia judicial. Luego de años de formación, los promovía con una generosa y genuina complacencia por el deber desenvuelto. A un costado de las vistosas teorías académicas, ilustraba y formaba con soluciones pragmáticas y ajenas a los formulismos sin contenidos. Bregó contra la burocracia judicial y los abusos policiales. Lidió contra poderes extrainstitucionales. Como empleado y luego ya como secretario, codo a codo, acopié cuantiosas enseñanzas de vida, de aquellas que no ofrecen los claustros universitarios. Sus inigualables aforismos verbales eran síntesis casi perfectas para cualquier intelecto. Y detrás de la imponente estampa, había un hombre de noble corazón, con una ínsita vocación de servicio al prójimo. Admiraba la profesionalidad del buen policía. Tras el mostrador, como uno más entre sus colaboradores, escuchaba y atendía los reclamos y angustias de las víctimas y familiares de detenidos. Desde fin de la década del 80, dentro y por fuera de los habeas corpus, lideró por la reconsideración de un trágico status que avergüenza a nuestra sociedad en democracia: las miserables condiciones en las que el estado penal provincial encarcela personas configuró motivo suficiente para mortificar su existencia; una lucha que logró movilizar al poder político y emblematizó su desempeño judicial. Todo ello, aún a costa de postergar la atención de la maltrecha salud. Su partida hacia los brazos del Señor significará entre nosotros la ausencia irreparable de un colega que dignificó a la Magistratura Penal. Doctor Triglia, por su permanente testimonio, muchas gracias y adiós amigo mío.

Alfredo Ivaldi Artacho

Fuente:www.lacapital.com.ar

AbogadosRosario.com @2025. Todos los derechos reservados.