Los magistrados calificaron como un “atentado contra la salud pública”, la existencia para su venta, en la farmacia Suldrup, de medicamentos y especialidades que presentaban adulteraciones en sus fechas de vencimiento.
Todo se inició durante un allanamiento practicado el 27 de marzo de 2000, cuando efectivos de la DDI local, conjuntamente con inspectores de la Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnología Médica y personal de la dirección de Políticas de Medicamentos del ministerio de Salud provincial, realizaron una requisa en el comercio del imputado.
En esas circunstancias se incautaron remedios de venta prohibida en farmacias, por ser de uso exclusivo en hospitales y entregados en forma gratuita por el ministerio de Salud, destinados a personas carenciadas.
Wilfred Lorea, inspector del ministerio de Salud bonaerense, aseguró en su testimonio haber constatado la presencia de remedios falsos, adulterados y vencidos.
Indicó que los correspondientes a la segunda característica eran fácilmente detectables, puesto que el número de lote de los mismos aparecía en un listado que entregaba el Colegio de Farmacéuticos.
En el caso de los medicamentos adulterados, se resaltó que resultan nocivos para la salud, puesto que no tienen principios activos y son elaborados en sitios que no siguen los principios de higiene requeridos.
Se agregó que en algunos productos, como en el caso de colirios (gotas para uso ocular), se apreció que tenían la fecha de vencimiento borrada y colocada una nueva con bolígrafos o sellos.
Durante la requisa, algunos de estos remedios se hallaban en estanterías dispuestos para su venta al público. En total, se indicó, había unos 35 kilogramos de medicamentos en condición irregular, con fechas de vencimiento que iban desde 1996 a 1999.
Excusas.
Al declarar durante la instrucción de la causa, Suldrup intentó justificar la irregularidad asegurando que los productos vencidos no se vendían, sino que estaban destinados a su destrucción.
Respecto de las fechas de vencimiento, el farmacéutico dijo que, en nuestro país, se trata sólo de una cuestión comercial, al darse lapsos cortos de durabilidad cuando, en realidad, continúan en perfecto estado de consumo.
También argumentó que los remedios que eran para uso hospitalario, le eran entregados por visitadores médicos y que él se los proporcionaba gratuitamente a personas sin recursos.
Finalmente negó haber sido él quien falsificó las fechas de vencimiento detectadas en muchos de los envases.
Para los jueces, “el imputado sólo intentó acomodar su complicada situación procesal, circunstancia que no logró en atención a los innumerables elementos recabados, que echan por tierra sus dichos”.
Suldrup fue hallado culpable del delito de puesta en venta de medicamentos peligrosos para la salud, en el marco de los artículos 200 y 201 del Código Penal. Respecto de la sanción, se estableció una pena única de tres años de prisión en suspenso, ya que el acusado contaba con una condena previa, de dos meses de ejecución condicional, por el delito de tentativa de estafa, impuesta por el Juzgado de Transición Nº 1.
Fuente:www.farmanews.com.ar