La reforma del Código Penal que conlleva el agravamiento de las penas como método para resolver los problemas de inseguridad, disparó una polémica nacional. En estas tierras no será menor el impacto de la aplicación de la nueva normativa, tal como la prisión efectiva a quienes porten armas en forma ilegal o el aumento del tiempo de encierro para quienes cometan delitos graves como secuestros seguido de muerte. Rosario/12 contactó a quienes trabajan a diario con detenidos: un abogado penalista, una psicóloga y una militante de derechos humanos. Y también a un comisario quien durante años se dedicó a dirigir la tropa policial. El penalista Carlos Varela pronosticó que “el sistema carcelario va colapsar”, mientras Lilian Echegoy, de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, estimó que “las nuevas leyes van a provocar un aumento en la espiral de la violencia social”. Por su parte la psicóloga Carina Biglieri advirtió que “más tiempo de encierro no significa rehabilitación ni reinserción”. Solo el ex jefe de policía de Rosario Mariano Savia se mostró satisfecho porque “el agravamiento de las penas permitirá sustraer durante más tiempo a quienes atacan a la sociedad”. Este es el debate.
* Carlos Varela (abogado penalista): “El sistema carcelario va colapsar”.
“No creo que en lo inmediato el arresto efectivo para quienes porten armas de fuego provoque episodios de resistencia al arresto más violentos a los que se viven hoy. En los primeros momentos de aplicación de las leyes no existe la noción de que no se va a permitir la libertad durante el proceso, para esto van a pasar uno o dos años. Hay que repetir hasta el cansancio que el delincuente habitual no se va a poner a mirar el Código Penal. Así que el endurecimiento de las penas no va a disminuir la cantidad de delitos que se cometen”.
“Por otra parte la reforma del código Penal tropieza con las cuestiones de los presupuestos provinciales. La reforma, al no estar traída de la mano con los presupuestos provinciales, provocará que no haya lugar donde alojar a estas personas, hasta tanto no se construyan nuevos lugares para alojar entre 10 y 15 mil internos más. Por esto no tengo dudas de que el sistema carcelario santafesino va a colapsar. Y esto es sencillo de explicar porque no existe gobernador en este país que no sepa que construir una cárcel no trae votos. Por ende, ningún gobernador va a destinar dinero a cárceles ni invertir en un preso para mantenerlo. Hoy hay otras urgencias”.
* Mariano Savia (ex jefe de policía de Rosario): “El agravamiento de las penas permitirá sustraer durante más tiempo a quienes atacan a la sociedad”.
“Esta bien que haya mayores penas para aquellos delitos que se cometan con armas de fuego. Pero también hay un problema: en nuestra provincia tiene que haber más plazas para detenidos, aun sin este aumento de penas. Este es un problema”.
“Estoy de acuerdo en agravar las penas en aquellos delitos cometidos con armas de fuego. Por eso firme el petitorio de Blumberg, pero creo que las causas del delito que se viven en Buenos Aires no están relacionadas directamente con el Código Penal sino con una reforma judicial y policial errática llevada adelante por León Arslanian, que ahora asumió nuevamente como ministro. En su primera gestión Arslanian instaló un sistema en el que los jueces se apartaron de la instrucción de los sumarios de delitos, en el que intervinieron fiscales sin experiencia y sin adecuada cobertura administrativa, con muchas causas para resolver. Además Arslanian atomizó la policía y la dividió en 18 distritos. Así que espero que los planes de reforma policial en Santa Fe no copien este criterio, porque hay proyectos que son preocupantes, como el del nuevo instituto de formación policial y un nuevo escalafonamiento”.
“En cuanto al agravamiento de las penas, hay que recordar una encuesta de un juez santafesino, el doctor De Olazábal, que midió entre los detenidos la preocupación por las penas. Y así llegó a la conclusión de que lo único que le preocupa al delincuente es que lo detengan, por eso va tratar de evitarlo de cualquier modo. No le preocupan las sentencias porque esta seguro que va a haber indultos y conmutaciones y excarcelaciones. Ante esto no cabe otra fórmula que colocar el personal necesario y para eso se requiere de presupuesto y voluntad política. Si hacemos un plan de seguridad hay que ver que con qué presupuesto contamos. Porque en este estado de cosas el sistema penitenciario no garantiza la rehabilitación de los detenidos. Así visto, el agravamiento de las penas serviría solo para sustraer durante más tiempo a una cantidad de individuos que van a atentar contra la sociedad”.
* Carina Biglieri (psicóloga del penal policial de la UR II). “Más tiempo de encierro no significa rehabilitación ni reinserción”.
“Estoy en contra del aumento de las penas porque los lugares de detención deben ser de rehabilitación y no de castigo, y hoy no se cumple con este precepto constitucional. No se trata de que alguien pase más o menos tiempo en la cárcel, ya que la variable tiempo no indica rehabilitación ni tampoco significa reinserción social. Esto tiene que ver con un proceso individual que se da, de acuerdo a las condiciones variables como contención familiar y social. Realmente para ver las posibilidades de reinserción, fundamentalmente hay que tener en cuenta el tipo de delitos por el que condenó al sujeto. Hay homicidios que implicarían una rehabilitación más exitosa que la de un ladrón que tiene una conducta de vida de acuerdo a delinquir. Diferente es el caso de los secuestros seguidos de muerte, donde ya se habla de una patología de la personalidad en la que habría que hacer una terapia de fondo y un régimen de internación y ni aún así hay garantía de que se logre. Pero hay que decir que delinquir es una barrera que en determinadas circunstancias de la vida cualquiera puede cruzar. Por ejemplo un homicidio pasional no es lo mismo que alguien que planeó con anticipación un secuestro o un robo calificado y su vida gira en torno de esto, es decir que quiso delinquir como una alternativa laboral”.
“En cuanto a que la sola tenencia de armas de fuego implique cárcel, habrá que discernir algunas cuestiones. Primero no creo que esta nueva pena implica mayor resistencia en caso de ser descubierto en un delito porque el delincuente establece un modus operandi, una relación con el arma como medio para delinquir que está marcada por cuestiones culturales, sociales, familiares. No es lo mismo que alguien con cierto nivel de instrucción y socialización esgrima un arma para intimidar que lo haga alguien sin contención, drogado y alcoholizado”.
* Lilian Echegoy (miembro de la Coordinadora de Trabajo Carcelario): “Las nuevas leyes van a provocar un aumento en la espiral de la violencia social”.
“La pena no tiene incidencia en quien en va a cometer el delito. Por eso entendemos que el aumento de las penas y la disminución de las excarcelaciones lo único que va a lograr es una explosión carcelaria con el consecuente aumento de la violencia tanto dentro como fuera de los penales. Esto es como consecuencia de tener a un detenido sobreviviendo en una cárcel en condiciones infrahumanas, que se expresará luego en la calle. De igual modo creemos que la gente que esta detrás del señor Blumberg sabe que estas medidas no van a resolver el problema de la inseguridad sino que en verdad intentan disciplinar, encarcelar y vigilar a todos los excluidos que provocó la política económica de estos años”.
“Aunque se agreguen hombres y patrulleros y se endurezcan las leyes, no se puede hacer otra cosa que prevenir delitos menores. Mientras, los delitos graves son los que no se resuelven porque hay protección policial, como en los casos de piratería del asfalto, el asalto a bancos y los secuestros extorsivos donde se comparte la ganancia con la policía. La inteligencia de asaltos y secuestros con mucho dinero en juego se hace con la mano de obra desocupada de fuerzas armadas o policiales y, cuando no, por personal en actividad. Lo mismo ocurre con las bandas integradas por policías o ex militares”.
“En lo único que contribuyen estas leyes aprobadas es en afianzar la configuración de objetivos institucionales destinado a estereotipar a los jóvenes de zonas marginales, y a algunos grupos sociales como piqueteros, inmigrantes y opositores políticos. Y además presiona a las fuerzas policiales para obtener resultados inmediatos, lo que originará detenciones arbitrarias. Por eso no tenemos dudas de que va a haber un aumento en la espiral de violencia social”.
Fuente:www.rosario12.com