En tanto la fiscalía pidió que se lo condene a cadena perpetua. Fuente: El Ciudadano
En el Juzgado de Menores a cargo de Juan Leandro Artigas se celebró la audiencia oral del juicio seguido contra Tulio Adorna, el joven de 19 años acusado de matar a su padre y a su hermano menor y de causar lesiones a su madre y a su abuela el 4 de octubre de 2003, cuando tenía 17 años. La defensa planteó que el chico es inimputable y que en caso que se lo encontrara penalmente responsable de sus actos, se considere que actuó bajo la emoción violenta, subsidiariamente. En tanto la fiscalía pidió que se lo condene a cadena perpetua. Más allá del planteo que hizo la fiscalía, en esta etapa del proceso sólo se juzga si el adolescente es imputable o inimputable y el juez cuenta con 20 días para emitir su fallo.
El requerimiento de la representante del Ministerio Público fue altamente cuestionado por la defensa, ya que en esta etapa del proceso sólo se juzga si el joven era o no responsable de sus actos y no la pena que le cabría en el caso de ser imputable. Es por eso que el abogado defensor reclamó la nulidad del pedido de la fiscal.
El de ayer fue el último acto procesal del juicio sobre la llamada masacre de Funes. Ahora el juez debe resolver si se inclina por una u otra postura, aunque también puede tomar una decisión intermedia. Es decir, considerar que a Adorna no se le puede achacar la autoría de los hechos, pero mantener la tutela hasta que cumpla 21 años, en enero de 2007.
La audiencia estaba prevista para las 10 pero se desarrolló por la tarde “a fin de preservar al chico”, explicaron en Tribunales. A la mañana las partes se presentaron en el juzgado y quedó abierto un cuarto intermedio hasta unas horas después, cuando todos se reencontraron en el tribunal, para entonces ya cerrado al público. Estuvieron el abogado defensor Jorge Bedouret, la fiscal Alicia Donni de Donati y el asesor de Menores Luciano Corvalán. También el joven imputado, su madre y la psicóloga que lo está atendiendo, dijeron allegados al sumario.
Según trascendió, fue leída la acusación y luego todos tuvieron la oportunidad de hablar, aunque el acto fue breve. La defensa planteó la inimputabilidad y la presencia en Adorna de una patología severa. Y que si se lo encuentra responsable de sus actos al momento de cometer el doble crimen, que se lo condene por emoción violenta subsidiariamente. La Fiscalía sostuvo una posición diametralmente opuesta: que el imputado debe ser condenado a cadena perpetua y, obviamente, que es imputable. Para afirmar esto, Donni de Donati se basó en el informe del psiquiatra forense Carlos Elías, al que se le oponen los dictámenes de más de una decena de psicólogos (que opinaron sobre la personalidad del adolescente).
El asesor de Menores también dio su punto de vista, y consideró que Adorna es imputable, pero que actuó por emoción violenta.
Ahora la decisión está en manos del juez Artigas. En Tribunales explicaron que si declara imputable a Adorna, éste perderá el derecho a la cuota hereditaria, no así en caso de que prime la postura defensiva. Se descuenta que sea cual fuera el fallo, habrá apelación.
El juicio había comenzado formalmente en febrero del año pasado, pero se prolongó en el tiempo porque fueron numerosas las pruebas colectadas.
Por ejemplo, se enviaron a un laboratorio de Buenos Aires muestras de sangre y orina del imputado para peritar la presencia de alguna droga, que según una fuente judicial resultaron negativas. Es decir que si bien se pudo probar a través de una rinoscopía que Adorna consumía cocaína, no se verificó ingesta de estupefacientes el día del hecho. También fueron extensos los peritajes psicológicos.
Adorna permanece internado en una clínica psiquiátrica, donde ingresó en diciembre de 2003 porque corría riesgos de autolesionarse.
Doble crimen
La hipótesis de la investigación es que Tulio usó una pistola Bersa semiautomática calibre 22, con silenciador, para ultimar a su papá Alberto, de 50 años, y a su hermano Germán, de 16. Ambos estaban sentados en el living de la casa familiar, en Funes, mirando un partido de fútbol por televisión. Sin mediar palabra, el joven les tiró por la espalda y después subió al primer piso para atacar a su abuela Catalina Dártoli y a su madre Alicia Travagliante, que estaban en diferentes habitaciones. La anciana, de 80 años, fue herida, en tanto Travagliante resultó ilesa. Finalmente Tulio se enfrentó con su hermana mayor, Nadia, que tras un forcejeo lo despojó del arma. Luego el adolescente, que entonces tenía 17 años, huyó hacia una casa abandonada de las inmediaciones. Horas más tarde fue detenido por la Policía en ese mismo lugar.
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