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Policías esperancinos condenados por dos pedidos de coima

La información permite conocer que condenaron a cuatro policías que prestaban servicios en el departamento Las Colonias, precisamente en la Unidad Regional XI. Se los culpa de protagonizar dos pedidos de coima en agosto de 2004: primero para liberar a una joven detenida en Esperanza; y segundo por solicitar 5.000 pesos al dueño de un auto robado a cambio de no detenerlo. Este último, un particular con residencia en Humboldt y que también recibió condena.
La resolución dictada por el juez de Sentencia de la 5ª Nominación, de Santa Fe, Enrique Alvarez, estableció penas de cuatro años de prisión e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por el término de tres años para José Luis Illescas y Leandro Ariel Rojas Perotti, acusados de los delitos de "privación abusiva de la libertad calificada por violencia y amenazas, incumplimiento de los deberes de funcionario público en concurso ideal y extorsión en grado de tentativa"; y de "cohecho pasivo".
Luego condenó a los policías Juan Alberto Avalos y Alejandro Miguel Grazzioli, involucrados sólo en uno de los hechos, a una pena de tres y dos años de prisión en suspenso respectivamente, e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por el término de dos años.
De acuerdo a la información brindada por El Litoral (vespertino de la capital de nuestra Provincia), la diferencia entre ambos es que Avalos cometió además el delito de "extorsión en grado de tentativa", mientras que a Grazzioli se lo acusó como "partícipe principal".

Otro condenado, y algo más…

En tanto, Heraldo Rodolfo Holzmann recibió una sanción de tres años de prisión de ejecución condicional por el delito de "cohecho activo".
También ordenó el juez la "inmediata detención" de los policías Illescas y Rojas Perotti, mientras que el resto cumple condena en libertad.

Primer caso

El primer hecho data del 5 de agosto de 2004, cuando una mujer denunció ante autoridad de la Seccional 7ª de Santa Fe, un pedido de coima para soltar a la novia de su hijo, que estaba detenida en una Comisaría de Esperanza. Para liberarla, dos hombres de la fuerza acompañaron al muchacho hasta la capital para buscar los $ 1.000 que le solicitaban.
Ante la intervención de los superiores, los policías que estaban de guardia no tuvieron más que confirmar la presencia de la chica de 18 años en esa Seccional y ordenar su traslado a Santa Fe.
Esa noche, la Justicia de Instrucción realizó un procedimiento en dependencias de la Unidad Regional XI, donde se secuestraron elementos que comprometían a los cuatro funcionarios policiales imputados.
Se los acusa de la detención de la pareja, aunque luego se supo que sólo la chica estuvo debidamente ingresada en los libros y se falseó el motivo del arresto. Al joven lo amenazaron con "formarle una causa por circulación de dinero falso y tenencia de drogas" lo mismo que a su joven mujer.

Segundo caso

Dado que dos de los implicados en el segundo hecho fueron los mismos, las causas se acumulan en el mismo juzgado de Sentencia. Entonces Alvarez también debió resolver el episodio iniciado el 20 de agosto de 2004, con la denuncia de un anónimo en Asuntos Internos, delegación Zona Centro-Norte.
La presentación hablaba del pedido de una coima de 5.000 pesos a un particular, para que no lo detuvieran por circular con un auto VW Gol de dudosa procedencia. Por eso hubo un allanamiento en el que fue arrestado Heraldo Rodolfo Holzmann y se secuestró el vehículo. Con la verificación de la numeración del chasis se constató que la patente era apócrifa y que tenía pedido de secuestro de la provincia de Buenos Aires. Otro allanamiento permitió el hallazgo de documentación por transacciones en la compra y venta de automotores.
En cuanto al modo en que Holzmann adquirió el coche, dos hermanos de apellido Infantino negaron "haber vendido el automóvil Gol". Además, llama la atención que luego de enterarse de la grave irregularidad Holzmann no fuera a reclamarle a los Infantino por el auto malvendido.
"Si bien Holzmann tenía en su poder el auto, no se acreditó que los Infantino se los hayan vendido, por lo que se deberá dictar una sentencia absolutoria", por el beneficio de la duda.
Finalmente, el juez Enrique Alvarez entendió que buscar el origen de lo ocurrido en las internas policiales "es un pretexto tan infantil que bajo ningún punto de vista puede ser tratado". Por el contrario "si las internas policiales son para descubrir a funcionarios corruptos, bienvenida sean y espero que sigan muchas más", reflexionó. "Todo ciudadano cuando tiene un problema acude en forma casi inmediata a la policía por lo que esta noble función debe merecer el mayor de los respetos".

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