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Procesan a dos hombres por el triple crimen de San José del Rincón

La primera madrugada de este mes, los alevosos crímenes de tres hombres sacudieron la tranquilidad de San José del Rincón, una población acostumbrada al sosiego de las casas de fin de semana y ubicada 12 kilómetros al noreste de la ciudad de Santa Fe. Pocas horas más tarde, cuatro personas habían sido apresadas y tres de ellas imputadas de los hechos. Ahora, el juez de Instrucción José Manuel García Porta procesó a dos de los hombres y les dictó la prisión preventiva como autores penalmente responsables de los delitos de homicidio y, a uno de ellos, corrupción calificada de menores. Además, trabó embargo sobre sus bienes por la suma de 500 pesos a cada uno.

La medida alcanza a Daniel Héctor Rosas, de 27 años, y a José María Velázquez, de 46. En su escrito, el juez dictó la falta de mérito en favor de otro de los hombres detenidos tras los homicidios: Ignacio Javier Bontempi, por entender que “no existen elementos de convicción para procesarlo ni para sobreseerlo”, aunque lo mantiene vinculado a la causa.

Todo se inició el 1º de octubre pasado cuando Ceferino Cabaña, de 78 años, llegó hasta una precaria vivienda de Rincón para buscar a su hija de 16 años, quien según algunas versiones era prostituida por los ocupantes de esa casa, dato que el juez pudo comprobar en su investigación. El hombre no encontró a la menor, pero se topó con Velázquez, Rodrigo Villalba, de 24 años, y dos jóvenes. Ante las recriminaciones de Cabaña y su insistencia por saber el destino de su hija, la banda empezó a golpearlo salvajemente hasta matarlo junto a un terraplén cercano al lugar. Tras ello, arrastraron el cuerpo hasta la orilla del arroyo Ubajay donde lo abandonaron.

No contentos con ello, los hombres se fueron hasta el bar y pool Kaos, ubicado en el centro del poblado, para continuar saciando su sed criminal. En el interior del local había algunos parroquianos y no pasó mucho tiempo para que los recién llegados empezaran a discutir y pelearse con los presentes, entre quienes estaba Rosas.

Es que Villalba habría recriminado a Rosas por decirle dónde se aguantaba la banda con las menores que él prostituía y les había entregado. Entre ellos no sólo intercambiaron golpes e insultos, sino también botellas, tacos y bolas de pool.

Puñaladas en un bar

En esas circunstancias Villalba extrajo de entre sus ropas un cuchillo con el que asestó una estocada a Miguel Mathier, de 40 años, un cliente que se interpuso para poner fin a la pelea. En respuesta a la agresión, Rosas y un compañero, Ignacio Bontempi, atacaron con cuchillos a Villalba. Dos de las puñaladas arrojadas por Rosas alcanzaron al hombre.

Tanto Mathier como Villalba fueron llevados al hospital José María Cullen de Santa Fe donde murieron como consecuencia de la gravedad de las heridas recibidas. Poco más tarde, la policía detuvo a Rosas, Velázquez, Bontempi y a Jacinto Burgat, de 18 años e integrante de la banda, quien finalmente recuperó la libertad.

Tras considerar todos los hechos, García Porta concluyó que tanto el homicidio de Cabaña como la mortal gresca en el bar tenían una “conexidad subjetiva” por tratarse de “dos incidentes concomitantes”. Pero el magistrado no se quedó allí y en busca de los motivos de esa madrugada fatal ahondó en las actividades de los implicados. Así las cosas, en su fallo el juez sostiene que dos chicas que habían sido confiadas al cuidado de Rosas, entre ellas la hija de Cabaña, fueron víctimas de delitos de instancia privada. “Tales actos son corruptos por tratarse de actos sexuales prematuros, perversos y excesivos por la escasa edad de las niñas”.

Fuente: www.lacapital.com.ar

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