El subjefe del área antifraude de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), quien fue filmado mientras recibía 3.000 pesos de manos de un empresario para restituirle el suministro del fluido eléctrica, fue procesado por ‘tentativa de extorsión en grado de autor’.
La Justicia le dictó prisión preventiva a Italo Rodrigo Iselle, de 57 años y se le trabó un embargo hasta cubrir mil pesos.
El hombre había sido detenido el pasado 21 de noviembre luego de concretar la maniobra en las mismas oficinas que la compañía estatal tiene en Oroño al 1200 por uniformados de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), quienes ingresaron a su despacho por orden del juez de Instrucción Nº 3, Luis María Caterina.
El magistrado había recibido la denuncia de un empresario al cual Iselle le pidió dinero para reconectar el medidor de su negocio de artículos plásticos ubicado en Gaboto al 3600.
A pesar de saldar una deuda por facturas impagas, estuvo tres meses sin suministro eléctrico y siempre encontró trabas para la restitución del servicio.
Tras la denuncia, se pautó un encuentro en las oficinas de la EPE donde el usuario llegó con una cámara oculta que registró la entrega del dinero. Iselle fue detenido por la TOE solo unos segundos después de guardar en su escritorio un sobre amarillo con los 3.000 pesos solicitados.
Un día después, Caterina indagó al acusado, quien ensayó algunas explicaciones que no fueron suficientes para refutar la imputación.
Las excusas resultaron ‘pueriles’, dijo el magistrado en la resolución de procesamiento. Es que el funcionario indicó que fue ‘increpado por un particular (el denunciante) debido a una supuesta persecución por parte de la EPE, que mantuvo un entredicho con él y se mostró preocupado por sus constantes apariciones’.
Dijo también que le comentó que ‘algo raro estaba pasando’ a la abogada de la oficina de fraude de la compañía en función de que le resultaba sospechosa la presencia de la persona que concurría a su oficina. Además negó rotundamente haber cometido el delito que se le imputó y sostuvo que se trató de una venganza.
Para la Justicia el ardid en cuestión fue hacerle ‘recorrer al usuario un camino tan largo y complicado que lo inclinara a ceder ante la exigencia de entregar dinero como única manera de solucionar una cuestión que de otra modo aparece de casi imposible resolución para el común de las personas que se hallan dedicadas a sus tareas específicas’, resumió Caterina en su dictamen.’
El empleado metió el sobre que le entregaron en un cajón de su escritorio sin llave y, cuando fue a llamar a la abogada de la empresa para ponerla en conocimiento, irrumpió la TOE y lo detuvo’, dijo el juez.
Las pruebas recolectadas por el magistrado fueron suficientes para probar el accionar delictivo en grado de tentativa de estafa e inferir que el trabajo de Iselle ‘tiene un poder de decisión importante, que es suficiente para buscar los clientes que se encuentran con alguna forma de conflicto o problema; incluso para desviar el curso normal la tramitación’.