Una jueza civil de Rosario condenó a la obra social de los empleados públicos de la provincia, Iapos, a cubrirle a un afiliado la totalidad de un cirugía de reasignación genital, conocida como faloplastia, que permite la construcción del órgano sexual masculino.
Hasta los 20 años, y a pesar de haberse autopercibido varón a los cinco, C. tenía su sexo biológico femenino.
Según narró en un expediente judicial, por miedo al rechazo durante mucho tiempo silenció su verdad ante una familia conservadora. Tuvo una infancia “muy dura, porque se daba cuenta de que no quería vestirse ni jugar a los juegos socialmente aceptados para las nenas. Y la retaban porque quería jugar al fútbol o rechazaba usar polleras.
En el cuerpo equivocado
La historia de C. es la de miles de personas que sufren socialmente su elección. En este caso, se acentuó el agobio y el encierro. No le salía naturalmente caminar, hablar o gesticular como una mujer. Según explicó, nunca se sintió gay, sino que “había nacido en el cuerpo equivocado porque todo su ser era de un varón, pero con cuerpo de mujer”.
Ya a los 19 años llegó a Rosario procedente de su ciudad natal y comenzó una relación con su actual pareja. Juntos transitaron caminos para pedir ayuda. Así, tomó contacto con la agrupación civil VOX, emblemática organización que lucha por los derechos del colectivo LGBTIQ+.
Cuando en 2010 comenzó su proceso de cambio, no existía demasiada información sobre cirugías de reasignación de sexo.
Sin embargo, pudo iniciar un tratamiento hormonal que le generó cambios. Un mes después de aprobarse la ley de identidad de género, se sometió a la cirugía de mastectomía bilateral masculinizante en el Hospital Provincial del Centenario, lo cual le cambió la vida.
Derechos consagrados y liberación
“Fue una liberación y una alegría, además del cambio de identidad en el DNI” expuso. Ahora, con 31 años, la operación que solicita “sería el cierre de un proceso para comenzar su vida en plenitud”.
Y sumó otro motivo que apuntaló el pedido. Recordó que su abuela, su madre y su tía fallecieron de cáncer de ovarios (enfermedad hereditaria), por lo cual los médicos le recomendaron extirpar los ovarios a través de la misma cirugía.