María Romilda Servini de Cubría presentó ayer una querella por discriminación contra el jefe del Regimiento Patricios, coronel Carlos María Marturet, por no alquilar un predio para realizar una fiesta de casamiento que iba a tener a la jueza entre los invitados.
La magistrada, que está casada con un brigadier retirado, también denunció al mayor Enrique Rivero, jefe de Ceremonial de ese histórico regimiento.
La magistrada presentó la querella ante la Cámara Federal porteña que tras el sorteo la envió al juzgado federal de Juan José Galeano, que ahora deberá dar vista a la fiscalía para que requiera la instrucción del proceso.
Todo empezó cuando una empleada del juzgado de Servini de Cubría consultó en el Regimiento Patricios las condiciones de alquiler del quincho de esa unidad, a fines de festejar allí la celebración de su matrimonio.
De acuerdo con lo denunciado por Servini, Marturet habría mandado a decirle que no se podría concretar la operación de alquiler a raíz de “la presencia de la jueza”.
Según fuentes militares, la oposición se habría debido a un intento de evitar cualquier suspicacia del Gobierno sobre un eventual complot, de los que se vienen denunciando últimamente. “Convengamos que un juez en una dependencia militar, da para inventar cualquier historia en este contexto”, dijeron las fuentes.
La jueza habló
Servini de Cubría declaró que “no es posible que yo no pueda entrar en una fiesta de casamiento porque el local pertenece al Regimiento Patricios; me siento discriminada por el jefe del Regimiento Patricios al no querer alquilar el salón de fiestas a una de mis empleadas porque sabía que yo estaba invitada”, dijo la magistrada, quien añadió que el militar preguntó “qué otros miembros del Poder Judicial estaban en la lista de invitados”.
La magistrada cuestionó, además, la decisión del coronel Marturet de “pedir a la novia que aportara los números de documentos de los novios y de todos los invitados”. También consideró que “un coronel tiene que tener cierto criterio y cierta inteligencia para saber quién puede entrar en un regimiento”.
Finalmente, Servini recordó que como jueza electoral porteña mantiene trato desde 1996 con las autoridades del Regimiento Patricios al punto de que “les alquilamos un galpón del cuartel para guardar las urnas y por eso ellos cobran unos $5.000 mensuales”.
La teoría de múltiples complot ha creado cierto grado de paranoia en las fuerzas armadas, que no quieren verse involucradas en ninguna actitud que parezca sospechosa. “Imagínese que se ha aprovechado la nada misma para generar un par de escándalos importantes que tratan de deteriorar nuestra imagen ante la sociedad, mire si trasciende que hacemos fiestas donde participan jueces, si con la presencia de un par de retirados en un asado se armó la que se armó”, dijo un alto oficial.
Horacio Minotti
Fuente:www.infobae.com