Fue en el despacho del juez Daniel Petrone, mientras se desarrollaba la audiencia preliminar a la resolución del pedido de recusación que pesa sobre la fiscal.
"Disculpe, es sólo para aclarar que no soy doctor. Me gustaría, pero no lo soy". Esas fueron las únicas palabras que pronunció el ex director del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi) durante las casi tres horas que duró la audiencia. La artillería para sostener los fundamentos del pedido de recusación estuvo a cargo del Diego Pirota, el joven abogado de bajo perfil que eligió Uberti para que lo represente.
Según Pirota la fiscal habría impedido el derecho a la defensa durante la instrucción del proceso, al no permitirle ver el expediente. Sin embargo, desde la fiscalía argumentaron que el abogado tuvo acceso a la causa dentro de los tiempos legales que le correspondía y que en ningún momento se limitó a la defensa.
"Es un tecnicismo no menor que fue aprovechado por los abogados de Uberti para apartar a la fiscal, pero no sería un elemento de peso que demuestre que hubo animosidad manifiesta", explicó a PERFIL una fuente allegada al expediente y que no tiene relación con la defensa ni con la fiscalía. Para Pirota, esos "tecnicismos" forman parte de un "procedimiento mal realizado" y representa un "motivo suficiente" para pedir el apartamiento.
El juez Petrone pudo resolver el recurso después de escuchar a ambas partes, pero decidió tomarse su tiempo y prometió tener una resolución "lo antes posible". Hasta ahora, todos los artilugios utilizados por la defensa de la mano derecha del ministro Julio De Vido en los negocios con Venezuela, fueron desestimados. El primer revés fue de la Corte Suprema y el segundo, se conoció el miércoles cuando la Procuración General desestimó un escrito contra Rivas Diez.