Tras escuchar durante siete horas las respuestas de Eugenio Zaffaroni a las impugnaciones a su postulación para la Corte Suprema, la Comisión de Acuerdos del Senado emitirá finalmente este miércoles su dictamen sobre la candidatura del prestigioso penalista y criminólogo, que los propios legisladores estiman será positivo.
En su definición central sobre su postulación, Zaffaroni afirmó que no desea llegar a la Corte Suprema por “vocación de poder” sino para devolverle su “función originaria de control de la constitucionalidad”.
El patrimonio y los aportes previsionales de Zaffaroni dominaron gran parte de la audiencia pública del Senado. Zaffaroni se defendió frente a las dudas sobre sus pagos impositivos al asegurar que “la AFIP informó que, al 6 de agosto de 2003, no existía deuda líquida exigible” y precisó, repetidas veces, que compró su actual casa “en estado de demolición” en 300 mil pesos, con dinero surgido de una herencia, la venta de otros inmuebles y créditos bancarios.
En cuanto a sus cuentas en el exterior, el juez replicó diciendo que una fue abierta un año después del período consignado en su declaración patrimonial, otra estaba “desactivada” y la tercera, del Credit Suisse, “no fue declarada porque no reparé en la omisión” que -subrayó-“fue involuntaria”.
Como epílogo del capítulo patrimonial, Zaffaroni explicó que no hace aportes como empleador porque “no tengo empleados”, pero reconoció una deuda como aportante autónomo, de 94 períodos, que canceló recientemente.
El abogado, que inauguró un nuevo sistema para designación de jueces del máximo tribunal, se mostró sólido en la audiencia pública realizada en el Congreso -y también por momentos sarcástico-, y con un tono imperturbable respondió a unas 200 preguntas que repasaron una variedad temática agotadora, desde el aborto hasta su declaraciones juradas, con reiteraciones incluidas.
Las preguntas con mayor impronta crítica surgieron de los menemistas Eduardo Menem y Sonia Escudero, mientras que el riojano Jorge Yoma (PJ) expresó la defensa más firme del juez propuesto por el Poder Ejecutivo Nacional.
A quienes lo acusaron de defender la “minimización con tendencia al abolicionismo” del derecho penal, Zaffaroni sostuvo que si en el mundo jurídico su postura “fuera tan descabellada” hubiera recibido un rechazo jamás concretado de los catedráticos.
Bajo la presidencia de Jorge Busti (PJ), la audiencia pública se desarrolló sin sobresaltos y sólo estuvo matizada por algunas ironías del penalista, errores en la lectura de los expedientes o breves aplausos de apoyo que dieron respiro al clima formal predominante.
Ubicado a la derecha del estrado encabezado por Busti, en el salón “Manuel Belgrano” del anexo del Senado, Zaffaroni y su colaborador Jacobo Grossman escucharon primero la lectura de las 40 impugnaciones, adhesiones y pruebas.
Luego, llegó el momento de las preguntas y las respuestas, con saldo favorable para el jurista, según las evaluaciones realizadas en el recinto.
La senadora Escudero quiso saber la posición de Zaffaroni sobre el aborto, lo cual el penalista consideró que es “una tragedia” que -dijo- se suele discutir “en abstracto sin considerar la realidad nuestra”. La menemista lo consultó luego sobre la eutanasia. El jurista se mostró a favor del “morir con dignidad” pero en contra de “la eutanasia activa”.
Eduardo Menem, a su vez, le preguntó si alentaba la creación de un tribunal constitucional. Entonces Zaffaroni aclaró que su idea es formar un fuero “de casación federal” para que la Corte “recupere su función originaria de control de constitucionalidad”.
Zaffaroni admitió haber prestado juramento por los estatutos que rigieron la dictadura, así como haber trabajado durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía y luego en la democracia.
Pero alegó que “fueron los tiempos que nos tocaron vivir” y agregó que “nunca fue un juez simpático” para el contexto judicial de la dictadura.
El jurista fue postulado por el presidente Néstor Kirchner para ocupar en la Corte la vacante que dejó Julio Nazareno, cuando decidió renunciar en medio de un proceso de juicio político que podía terminar en su destitución.
Fuente: www.terra.com.ar