El 27 de marzo del año pasado a la joven T. le detectaron un cáncer en el sistema linfático (Mal de Hodgkin). En ese entonces los médicos le indicaron que debía comenzar un tratamiento de quimioterapia, y ella así lo hizo. Pero cuando recibió la noticia de que tenía que ser sometida a un trasplante de médula ósea, su predisposición cambió. Una hora antes de viajar a Buenos Aires (donde se iba a realizar la intervención), la chica de 19 años decidió no operarse alegando que no está dispuesta a pasar por ese trance. “Si Dios me tiene que llevar lo va a hacer”, repite. Ante esta férrea negativa, su madre recurrió a la Justicia. “Lo único que quiero es salvarle la vida a mi hija. Necesito que un juez la obligue a que se opere”, contó ayer a La Capital.
Concretamente, el recurso legal presentado anteayer por la madre de T. en el Juzgado en lo Civil y Comercial Nº12 -a cargo de Rodolfo Bruch- es el de “protección de persona”. En términos legales eso significa que un juez es quien debe decidir si T. está obligada o no a realizarse el tratamiento. Pero para la madre esa medida “no es otra cosa que salvarle la vida”.
La mujer pidió expresamente a La Capital que se mantenga en reserva la identidad de ella y la de su hija, pero sí aceptó dialogar con este diario. La familia de T. vive actualmente en Funes y está constituida por la joven, su madre y un hermano de 15 años. El padre de la paciente está separado de su mujer, y hoy trabaja y reside en Buenos Aires. T. estaba cursando su primer año en la Facultad de Ciencias Económicas cuando le detectaron el linfoma.
La patología es conocida como Mal de Hodgkin; y según explicó ayer la jefa de Unidad de Trasplante del Instituto Argentino de Diagnóstico y Trasplante (IADT), es una enfermedad que ataca los ganglios linfáticos. Precisamente el IADT es el centro de salud donde T. debía realizarse el autotrasplante de médula ósea, por eso la jefa estaba al tanto de su historia clínica.
La especialista explicó que lo que padece T. es la enfermedad de Mal de Hodgkin Recaída. Lleva esa nominación porque la patología reapareció después de haberse concretado un tratamiento inicial. Es que la joven ya había dejado anteriormente la quimioterapia por un lapso de seis meses -según precisó la médica-. De hecho, su madre recordó que T. fue atendida en varios hospitales y sanatorios de Rosario; y que luego fue derivada a Capital Federal. Su médico de cabecera trabaja en el Hospital Militar Central.
La joven iba a ser sometida el martes pasado a un autotrasplante. Se denomina así porque al paciente se le extraen células madres de su médula ósea, que luego son congeladas y reinsertadas en el mismo cuerpo. “Si no se somete al autotrasplante la enfermedad progresa, pero es difícil determinar cuánto puede seguir avanzando”, manifestó la especialista del IADT.
Más allá de la religión
En los pasillos de Tribunales, la madre de T. aseguró que la negativa de su hija no guarda ningún fundamento religioso. “Muchos me preguntan si es testigo de Jehová, pero es católica”, advirtió. La aclaración tiene que ver con que la doctrina de los testigos de Jehová, por ejemplo, no permite que sus fieles reciban sangre de otra persona.
De acuerdo a lo que cuenta su madre, T. “está en un pozo depresivo y ella no se da cuenta. Dice que el tratamiento la pone peor, se decae mucho, por eso no quiere seguir”. Y relata que lo único que dice su hija es: “Si Dios me tiene que llevar lo va a hacer”.
La mujer no puede entender cómo T. se niega a realizar el tratamiento que puede salvarle la vida. “Ella dice que seguiría con la quimioterapia, pero de ninguna manera quiere someterse al autotrasplante”, aseguró.
La Capital dialogó ayer con la madre de T. en la puerta de Tribunales porque la mujer todavía guardaba la esperanza de que su hija fuera a declarar. Pero a pesar de la citación que recibió ayer, la joven nunca llegó. Quien sí se presentará hoy ante el juez Bruch es el padre de T., que todavía no manifestó si está de acuerdo en obligar a su hija a someterse al autotrasplante.
Fuente: www.lacapital.com.ar