7El justicialismo respaldó con sus votos propios la mayoría de los artículos, pero sufrió un traspié en el quinto, que prohíbe justamente la utilización del sistema “cram down” habilitado en la ley de quiebras, por el cual los acreedores nacionales o extranjeros pueden quedarse con firmas en problemas.
Ahora, el artículo aprobado por los diputados a propuesta del radical Pascual Capelleri establece que el “cram down” sólo se podrá aplicar cuando participen del mismo empresas nacionales, con lo cual se evita que puedan quedarse con las firmas los acreedores extranjeros. Esa modificación introducida por los diputados impidió que la iniciativa se transforme en ley como aspiraba el PJ, con lo cual ahora el Senado tendrá la última palabra como Cámara iniciadora del proyecto.
El PJ tuvo el apoyo del radicalismo para lograr el quórum necesario para avanzar en la sanción del proyecto. Mientras, la mayoría de los provinciales y el ARI no sólo votaron en contra sino que retacearon el quórum exigido de 129 legisladores para poder habilitar la votación del proyecto sancionado hace un año por el Senado.
El proyecto limita a un 30 por ciento la participación extranjera en el paquete accionario de los medios y protege al “patrimonio antropológico, histórico, artístico y cultural” de las empresas dedicadas a la ciencia, tecnología e investigación “avanzada” y a las industrias “relevantes” para la defensa nacional.
La iniciativa fue defendida por el presidente de la comisión de Legislación General, Eduardo Di Cola, porque “es necesario sancionar una ley protectiva ante la difícil perspectiva de la extranjerización de las empresas culturales”.
La crítica más dura al dictamen de la mayoría partió de Elisa Carrió, quien dijo que “lo que no puede hacer el Parlamento es dictar una ley con nombre y apellido”. “Lo que hay que hacer, en lugar de votar por un proyecto para Clarín o La Nación, es derogar el «cram down» y así proteger a todas las empresas nacionales”, consideró Carrió.
Fuente: www.elciudadano.net