Lorenzetti es un catedrático reconocido a nivel nacional y también en el extranjero. Sobre las leyes de impunidad dice que “hay consenso social en defensa de los derechos humanos”.
Un abogado santafesino, nacido en Rafaela es otro de los nombres que se ha sumado a la danza de candidatos a ocupar el vacante sillón de Eduardo Moliné O’Connor en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Ricardo Luis Lorenzetti, catedrático reconocido en el país y en el extranjero, con numerosas publicaciones, charlas, libros y cátedras en universidades privadas y públicas, confiesa que “nunca me dediqué a la política porque nunca tuve el tiempo necesario”. Y asegura que “nadie desde el gobierno nacional me transmitió el interés. En verdad sólo he leído y escuchado la información por la prensa”. El rafaelino dispara tres objetivos que a su entender debería tener la nueva Corte que quede conformada con las últimas incorporaciones: “reforzar las instituciones, buscar consensos, y mejorar el sistema de justicia”.
En su extenso currículum que el candidato hizo llegar a este diario, se puede leer que es profesor titular por concurso de la cátedra de la Universidad de Buenos Aires, miembro de la Academia Nacional de Derecho de Córdoba, graduado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral, profesor de las Universidades Austral, de Buenos Aires, Católica de Rosario, de Belgrano, de Salamanca, de Roma “Tor Vergata”, de San Pablo, de la República Oriental del Uruguay, de Arequipa y de la Universidad Católica de Valparaíso, Chile. Tiene 16 libros publicados en el país, cinco en el extranjero, es coautor de otros 12, lleva más de un centenar de artículos publicados, más de 240 charlas en Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Brasil y España. Según relató a este diario Lorenzetti fue abogado de varios gremios apenas recibido como la Unión Obrera Metalúrgica, el Sindicato de la Carne y ATILRA.
-¿Qué opina de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final? le preguntó Rosario/12
– Creo que en este tema hay una consenso en la comunidad jurídica internacional y nacional acerca de que los derechos humanos son previos a la organización del Estado y naturalmente que todas leyes que eliminan la responsabilidad en casos de este tipo son contrarios al derecho internacional en esta materia. Independientemente de que en cada caso concreto influye la cosa juzgada, pero en la opinión de todos hay mucho consenso y creo que los países deben orientarse para el reconocimiento de los derechos humanos básicos.
– ¿Cuál sería su posición frente al aborto siendo miembro de la Corte? – Creo que la Corte debe ocuparse en buscar un consenso básico en la sociedad. Los ministros de la Corte deben aportar la sabiduría y esto consiste en saber encontrar el punto medio en cada conflicto y cuando son temas sensibles hay que tener un gran cuidado en hallar el punto de equilibrio. Casualmente presidí la “Comisión sobre el comienzo de la vida” en un encuentro organizado por la Universidad Nacional de Rosario y la Católica, donde había posiciones muy encontradas. Las dos grandes líneas que hay que son en pro de la defensa de la vida humana contra la del aborto y el otro que es derecho de las mujeres. Allí hemos logrado puntos de consenso y de equilibrio que se plasmaron en conclusiones bastante coincidentes. Es decir estos temas no se solucionan tomando posiciones, sino buscando puntos de encuentro. Pero los argentinos estamos acostumbrados en pensar a favor o en contra, y estos temas no se solucionan así. En el aborto un derecho no colisiona con otro derecho asi que hay que buscar posiciones, asi que la sabiduría del jurista consiste en encontrar puntos en conflicto. No se puede plantear algo asi a favor o en contra porque son temas sensibles, donde hay distintos subtemas. Argentina es una sociedad dividida, y comparto la mirada de un historiador norteamericano que dice que nunca logramos superar las grande antinomias, y que siempre son antagonismos, que se solucionan cuando un sector desplaza al otro. Por eso el gran esfuerzo es encontrar esos consensos.
– ¿Cuál es el que debería juzgar la Corte Suprema?
– La sociedad no tiene mecanismos de diálogo y los grandes temas no pueden ser decididos sólo por los nueve miembros de la Corte. Tendríamos que tener mecanismos de diálogo y de consenso, y sino no nos ponemos de acuerdo es que fallan las instituciones. Asi que el rol de la Corte debería ser reforzar las instituciones para que la gente viva una buena vida, donde se respeten sus derechos en una sociedad pluralistas. Ya hicimos demasiadas locuras. La Corte tiene que ir marcando grandes lineamientos sobre los grandes temas de la sociedad.
Fuente:www.rosario12.com.ar