El Colegio de Abogados de Rosario insistió en la necesidad de que se investiguen las fuertes denuncias realizadas por la jueza Marta Gurdulich, quien hace dos semanas planteó corrupción y presiones, además de señalar la existencia de un "puente de plata" entre el poder político y la Justicia. Entre otras cosas, cuestionó a la Corte, al senador Carlos Reutemann y al ministro de Justicia Héctor Superti.
Ya en un primer momento, desde el Colegio de Abogados se había considerado "gravísima" la denuncia pero se había pedido a la magistrada que fuera "más precisa" desde el punto de vista legal. Otra había sido la postura de Superti, quien desacreditó varios puntos planteados por la jueza si bien no descartó otros. La camarista y presidenta del Colegio de Magistrados María del Carmen Alvarez también se había sumado las voces que desacreditaron las denuncias.
En diálogo con Luis Novaresio (Diez puntos, Radio 2), el presidente de la entidad Arturo Araujo sostuvo este miércoles "no saber" en qué situación se encuentra en la Justicia las denuncias formuladas por la jueza. En este marco, pidió que lo planteado "sea objeto de una investigación, sin tomar partido, para saber si es verdad o mentira". Y sostuvo: "Si es mentira debe haber sanciones, si es verdad debe haber sanciones y además un cambio de rumbo".
Tras la amenaza, las denuncias
Luego de recibir una amenaza en su domicilio particular, la titular de Juzgado Civil y Comercial de la 13ª Nominación Marta Gurdulich denunció públicamente que "hacer favores es la forma de ascender dentro de la Justicia" y había asegurado: "Me da vergüenza el sistema judicial".
La magistrada apuntó contra los integrantes de la Corte Suprema de la provincia, el procurador Agustín Bassó, el camarista Ariel Ariza y hasta el ministro de Justicia, Héctor Superti. También contra el senador Carlos Reutemann.
La magistrada vinculó la intimidación directamente con sus denuncias contra la corporación judicial por sus vínculos con el poder político, y comentó que es una represalia por una presentación por discriminación que hizo en la Comisión Interamericana de derechos Humanos (CIIDH).
"Se ataca mi personalidad, pero soy una jueza independiene que llevo las sentencias al día", afirmó. La magistrada consideró que, si no fuera por su independencia, hoy sería camarista.