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El Congreso calienta motores para debatir una rebaja de retenciones

Aunque la agenda que más le interesa al sector agropecuario, que hasta diciembre cuando asuman sus diputados habla por boca de la variopinta oposición parlamentaria, es el tratamiento de los proyectos para modificar las retenciones a las exportaciones, el tema aún no figura en la sesión del miércoles de la Cámara de Diputados que reinagurará el período legislativo tras el receso, y donde se debatirán esencialmente la declaración de la emergencia agropecuaria y la promoción de la producción lechera (ver aparte).

Tras una semana de intensas negociaciones en la comisión de Agricultura de Diputados, los proyectos para rebajar las retenciones fueron girados a las comisiones de Comercio y Presupuesto. Sin embargo, las dilaciones parlamentarias no lograron quitarle protagonismo a lo que se perfila como uno de los temas excluyentes en la agenda del campo y donde oficialismo y oposición deberán transitar por una delgada línea, aquella que permita mantener un equilibrio entre la respuesta a las demandas sectoriales y las garantías no desfinanciar al Estado.

La propuesta del campo.Aún antes de la reunión que el viernes mantuvieron con el gobierno de la que salieron nuevamente disconformes, los dirigentes de la mesa de enlace presentaron un proyecto de modificación de las alícuotas de los derechos de exportación a la soja a los titulares de los bloques opositores de la Cámara baja, que contempla una segmentación de las retenciones, con un tope de 25 por ciento para la soja y una escala gradual para su eliminación.

Concretamente el proyecto contempla que para las primeras 700 toneladas de soja el productor reciba un bono que funcionaría que le permitiría deducir impuestos nacionales y cargas sociales. En cambio, entre las 701 a 1.500 toneladas el bono se aplicaría para descargar el impuesto a las ganancias.

Impacto fiscal. "Este es un proyecto inviable por el alto costo fiscal", argumentó Agustín Rossi, el jefe del bloque oficialista en Diputados, quien aseguró que hay más posibilidades de que se avance con la rebaja de las retenciones para el maíz y el trigo, pero descartó que ocurra lo mismo con la soja.

"El maíz y el trigo son correctos a la hora de política agropecuaria, pero aliviando la carga impositiva de la soja aumenta la sojización y hay que fomentar aquellos otros cultivos más allá de la oleaginosa", dijo Rossi.

El titular de la comisión de Agricultura en Diputados, Alberto Cantero, se pronunció ayer a favor de una baja en las retenciones para el maíz y el trigo, pero no para la soja "porque tiene otra rentabilidad".

El legislador kirchnerista opinó que "hay que trabajar en forma diferente lo que es maíz, girasol, sorgo y trigo, de lo que es la soja, por la rentabilidad que tiene, y porque los otros cultivos forman parte de la matriz agroalimentaria que genera mucho valor encadenado".

Los números de la Rural. Respecto del impacto fiscal de la baja de retenciones, Ernesto Ambrosetti, analista del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural (SRA), hizo números y aseguró que durante este año se recaudaron 5.020 millones de pesos en concepto de derechos de exportación.

A su juicio, de implementarse el proyecto que fogonea la mesa de enlace, los ingresos sumarían 3.200 millones de pesos, con lo cual la recaudación por ese tributo se reduciría en 1.800 millones, incluyendo la eliminación total de las alícuotas al maíz, el trigo, la carne y la leche.

"Es necesaria la solvencia fiscal", sostuvo Ambrosetti, en concordancia con el tono impreso por la oposición a la condición de bajar las retenciones, pero agregó que esto se conjuga además con mayor austeridad fiscal, en el sentido de "contención del gasto público" y con la "recuperación de la economía" a través del incentivo a las actividades productivas.

Sin embargo, el debate sobre las retenciones demanda otro que es fundante: el de los superpoderes. Pese a la señal que dio la presidenta Cristina Fernández, acotando estas facultades del Ejecutivo, la oposición va por más.

En ese sentido, el diputado de la UCR, Pedro Morini, consideró que el gobierno faltó a su palabra en la reunión de comisión Agricultura en cuanto al debate sobre ese tema. "Hasta ahora, las retenciones son facultad de Ejecutivo y siendo así no vamos a poder fijar una alícuota", dijo y explicó que "hay urgencias para tratar el tema del trigo, porque queda algo por sembrarse, y también para el maíz y el girasol que les permita dar señales a los productores".

Para el economista del sector agropecuario Carlos Seggiaro, la discusión de las retenciones es muy compleja. "Hay muchos proyectos en danza, y las segmentaciones van a generar discrepancia al interior de la mesa de enlace" , dijo y agregó: "Hoy hay un lugar para debatir: el Congreso. Hay que mirar con cuidado la cuestión fiscal y como se afectan las cuentas públicas", dijo.

Aclaró que en el caso del maíz y el trigo, con saldos exportables bajos, los montos no son tan significativos, pero la situación de la soja es otra ya que "se trata de un recurso que no se quiere resignar, por la situación fiscal". Para Seggiaro, "la inflación no tocó un piso, por lo cual el debilitamiento es mayor y eso pone al gobierno más defensivo en términos de caja".

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