"Lo que le hicieron a mi esposa es criminal, le daban el medicamento oncológico 20 días más tarde y encima se lo cambiaban por otro con la mitad de la dosis. Está viva de milagro", aseguró Eduardo Rodríguez, afiliado de la Asociación Bancaria desde hace 29 años. El caso de su esposa Esther Miraglia es uno de los que mejor representa el modus operandi de quienes controlaban hasta ayer el funcionamiento de la obra social presidida por el sindicalista Juan José Zanola. "Tengo un problema en la médula porque no genera la cantidad de glóbulos blancos necesarios y por eso los médicos me recetaron Anagredide, un remedio oncológico que fabrica Ariston", relató Miraglia a Crítica de la Argentina. Según pudo reconstruir Rodríguez, "el laboratorio le entregaba la droga a San Javier en tiempo y forma, pero la droguería nos la daba 20 días después y en una dosis de 0,50 mg, cuando la prescripción era de un miligramo". Durante los años 2007 y 2008, Esther estuvo sometida a este tratamiento incompleto y a destiempo con lo que sufrió "varios empeoramientos de su condición de salud que llegaron hasta un infarto", explicó su esposo.
"Estos personajes que manejan la obra social son nefastos para la salud, mi mujer estuvo a punto de morir por esta medicación y no voy a descansar hasta que los culpables paguen lo que hicieron", explicó Rodríguez.
Los casos dramáticos se repiten. "La cicatriz que llevaré en mi cara para siempre evidencia la dimensión del tumor que me extrajeron y que pudo haberse detectado hace 20 años si hubieran hecho las cosas como corresponde", relató Hugo Capuya, trabajador del Banco Central desde 1986.
"Fui operado en cuatro oportunidades de un supuesto queratoquíster, y digo supuesto, porque mi historia clínica fue extraviada misteriosamente hace un año y no quedan informes de biopsia", denunció el bancario.
"Cuando desaparecieron los servicios odontológicos del Policlínico, los bancarios comenzamos a ser parias yirando por distintas prestadoras privadas donde casi siempre se cortaban los servicios por falta de pago", recordó Capuya. "La última operación me la postergaron dos veces y luego tardaron cuatro meses en autorizarme la rehabilitación, imprescindible para llevar una vida medianamente normal. Por eso voy a demandar a La Bancaria porque me arruinaron la vida y para que aprendan a tratar a los afiliados. Esto no se le hace a un compañero", finalizó.
Otros no tuvieron la suerte de poder contar su dramática historia. Ángela Vullo de Cibeira era la afiliada número 48.554 de la Asociación Bancaria. Falleció el 17 de mayo de 2006 víctima de una metástasis ósea. "Durante cuatro meses le hicieron quimioterapia con medicamentos provistos por la droguería San Javier, hasta ese momento ella tenía una vida normal, pero después de la primera aplicación cayó en cama y nunca más se levantó", recordó su hermana María Vullo, también bancaria y afiliada a la obra social.
"Fue terrible ver el proceso de deterioro que sufrió Ángela, indudablemente esos medicamentos no le hicieron ningún efecto positivo", agregó la mujer.
DEMANDAS EN CURSO. "No me cabe duda de que los dirigentes de La Bancaria son los responsables de la muerte de mi suegro", explicó Inés Juárez, nuera de Armando Iurisci, fallecido en febrero de 2009, víctima de un infarto cerebral y una de los cientos de damnificados que demandaron a la obra social ante la Justicia. "Él debió haber recibido una droga llamada cinvastatina, pero le daban cualquier otra cosa y estamos convencidos de que eso tuvo relación con su fallecimiento", dijo la mujer y agregó que "estamos dispuestos a llevar este caso hasta las últimas instancias", acotó. Para Ricardo Insecco, ex subdirector administrativo del Policlínico Bancario, "hubo una operatoria irregular en la administración de la obra social que consistía en comprar medicamentos de baja calidad para reducir los costos". Luego de sus denuncias, Insecco fue separado del cargo y obligado a renunciar. "Esto no es una simple estafa contra los afiliados, esto es un delito de lesa humanidad y la Justicia debe juzgar a Zanola como un verdadero criminal", remató.
INTENTARON AGREDIR A LA VICEDIRECTORA DESPLAZADA POR LA INTERVENCIÓN. La saliente vicedirectora de la obra social del gremio de los bancarios, Susana Fiona, fue agredida por empleados y afiliados que celebraban la decisión del Gobierno de intervenirla, en el marco de una investigación judicial por la adulteración de medicamentos.
Minutos después de que la administración de Cristina Kirchner anunciara oficialmente la intervención de la obra social, a pedido del juez Norberto Oyarbide, se generaron incidentes en la Policlínica Bancaria, que involucraron a Fiona. Al grito de "Andate, asesina, renunciá", los manifestantes arremetieron contra Fiona en los pasillos de la entidad, cuya principal responsable es la pareja del líder del gremio bancario Juan José Zanola, Paula Aballay.
Ante los ánimos exaltados de decenas de personas, la funcionaria debió retirarse con custodia policial, en medio de agresiones.
"No le peguen", solicitaban colaboradores de Fiona en el momento más candente de los disturbios, mientras se escuchaban también insultos para ellos.
Fiona, considerada como la mano derecha de Aballay en la Policlínica Bancaria, llegó a decirles a los manifestantes que estaba de acuerdo con la decisión de intervenir la obra social, ya que ahora se conocerá "toda la verdad".
La funcionaria, que recibió agresiones físicas en medio de los incidentes, se marchó llorando del establecimiento ubicado en la avenida Gaona al 2100, en el barrio porteño de Caballito. Más tarde, personal de la entidad denunció que barrabravas de Huracán -club del que Zanola fue presidente- irrumpieron en una asamblea y tuvieron que ser retirados por policías.
Mientras avanza la investigación judicial por la llamada "mafia de los medicamentos", en la Policlínica Bancaria también se respira un clima político, ya que está previsto que el próximo 23 de septiembre se realicen elecciones internas en el gremio de los bancarios para designar autoridades.