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Tironeos por la nueva ley de bancos

Cuando vuelva hoy de la India, Cristina Fernández deberá terciar en una interna solapada pero de alto voltaje que se desató en el Gobierno en torno de la reforma de la Ley de Entidades Financieras. El reemplazo del texto actual, sancionado durante la última dictadura, fue fogoneado en la ausencia de la Presidenta por el cooperativista Carlos Heller, que asume el 10 de diciembre en la única banca de diputado que cosechó el kirchnerismo en la Capital. Su objetivo es que el Estado recupere el poder regulatorio sobre los bancos que recortó la norma de José Alfredo Martínez de Hoz. Pero desde el Ministerio de Economía torpedean el proyecto y lo critican por "anticuado y abstracto".

El ministro Amado Boudou incluso les deslizó en secreto a banqueros que no permitirá que la iniciativa llegue al Congreso, según revelaron a Crítica de la Argentina fuentes del sistema financiero. La reforma iría en sentido contrario a sus múltiples guiños a los prestamistas extranjeros para que vuelvan a financiar al Tesoro el año próximo, a cambio de garantías de ajuste fiscal y repago de la deuda aún en default.

La puja se da en paralelo a la que también libran por estos días los impulsores y los detractores internos de la aplicación de un impuesto a la renta generada por acciones, bonos de la deuda y otras colocaciones financieras. El fin de las exenciones que hoy benefician a la City -y que le cuestan al fisco la friolera de $ 4.700 millones anuales, según el propio proyecto de Presupuesto 2010- también es resistido por Economía, donde temen que los ahorristas opten por el dólar si el Estado intenta captar parte de la renta que generan las inversiones en pesos.

Quienes propugnan la reforma de la Ley de Entidades Financieras sostienen que permitiría al Gobierno mantener el oxígeno político que le devolvió el debate sobre la ley de medios tras la derrota electoral del 28 de junio. Durante la gira presidencial por la India, el jefe del Credicoop habló en público tres veces sobre la idea, que a su juicio permitiría "democratizar el crédito" y garantizar una "cobertura universal de servicios financieros" que hoy sólo llegan a la mitad de la población que usa bancos.

El proyecto de Heller -aún sin redacción definitiva- declara a los bancos como un servicio público y reabre las puertas del sistema a las pequeñas cajas de crédito cooperativas, que justamente debieron fusionarse bajo el ala del Credicoop para adecuarse a la norma de fines de 1977. Si se aprueba, la norma dará poder al Banco Central para obligar a las entidades a destinar una porción de sus créditos a los sectores productivos o a las pymes. También para limitar las tasas de interés y el costo de los servicios que brindan a sus clientes.

Pese a reiterados intentos, el diputado electo evitó ayer dialogar con este diario por "cuestiones de agenda". Igual trascendió que pasó buena parte del día repasando las líneas directrices del texto junto al economista jefe del Credicoop, Alfredo García.

En la City confían en que el oficialismo no avanzará contra los bancos con el mismo énfasis que le dedicó a su embestida contra los grandes grupos mediáticos. La relación de la Casa Rosada y del propio Néstor Kirchner con unos y otros es bien distinta.

La indefinición es tal que en el Central no conocen siquiera los trazos gruesos del texto. Anoche las fuentes consultadas allí juraban que la Superintendencia de Bancos no trabaja sobre esa hipótesis. "Nosotros tampoco lo tenemos, pero lo más probable es que termine siendo más de forma que de fondo", dijo a un grupo de ejecutivos preocupados el economista jefe del Ciudad, Luciano Laspina, del riñón macrista.

Un destacado miembro del bloque K de Diputados coincidió con él en que la alternativa más probable es un proyecto atenuado que no afecte el corazón de la actividad. Eso igual haría peligrar el apoyo a la norma de los diputados de centroizquierda que terminaron votando a favor de la ley de medios tras los cambios que dejaron afuera a las telefónicas del negocio del cable.

Uno de esos legisladores, el economista Claudio Lozano (Proyecto Sur), opinó que "Heller ya lavó mucho su idea original, que era volver a la normativa de (José) Ber Gelbard y hacer que los bancos tomen depósitos a cuenta del Central y que ahí se decida el destino del crédito". El cooperativista defiende en todos los órdenes al Gobierno y hasta echó de su entorno a quienes cuestionan al oficialismo, pero sigue presentándose como un "kirchnerista crítico". Pronto sabrá si Kirchner apoya los cambios por los que peleó toda su vida.

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