Leandro Federico García, el panadero esperancino de 35 años, apodado "Laucha", se encuentra privado de su libertad por dos violaciones ocurridas en 2008, en la ciudad de Esperanza. El juez de Instrucción Quinta, Darío Sánchez, lo procesó el 29 de diciembre del año pasado y esta semana le amplió la declaración indagatoria por un tercer caso en el que no alcanzó a consumar el abuso sexual.
El "encapuchado", así se lo conoce en la cabecera del departamento Las Colonias, lleva casi cuatro meses detenido, luego de que pasara igual período de tiempo prófugo, en la provincia de Buenos Aires.
Desapareció los primeros días de julio de 2009, cuando se enteró que los investigadores de la Unidad Regional XI lograron identificar al supuesto autor de los ataques sexuales contra mujeres, que conmocionaron a la primera colonia agrícola.
Dos denuncias
El primer caso conocido ocurrió el 8 de diciembre de 2008 y fue denunciado en el Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Familiar y Sexual de la URXI. La joven mujer declaró entonces que el abusador la sorprendió durmiendo, le tapó la boca para que no gritara y la llevó a la cocina, amenazada con un cuchillo en la garganta. La violó y le robó un celular. Luego se supo de otro hecho con similares consecuencias, ocurrido el 5 de octubre de 2008.
El juez Sánchez acreditó, en grado probable, que García "accedió carnalmente" a dos chicas "intimidando a la primera con un cuchillo y a la segunda mediante el uso de la violencia física". A las dos le robó dinero en efectivo y a una de ellas el celular, que después vendió a $ 40.
El hallazgo del aparato de teléfono robado le permitió a la policía dar con el supuesto agresor y pedir su captura nacional e internacional.
ADN positivo
Una vez detenido la Justicia ordenó que se lo sometiera a un análisis de ADN que hizo el Ceride. El estudio de histocompatibilidad (ADN) realizado por el Centro Científico Tecnológico Conicet-Santa Fe (donde se remitieron las muestras sanguíneas de García y los elementos secuestrados en las violaciones), demostró que "existe una probabilidad de identidad superior al 99,9999 % en que dichas muestras pertenecen al perfil genético de Leandro García".
Aunque el acusado se mantuvo firme y negó los hechos; el juez puso en crisis su versión al afirmar que si así fuera no habría abandonado su trabajo de 19 años de antigüedad, a su mujer y sus hijos, trasladándose a Buenos Aires solamente "porque se asustó y tuvo miedo al recibir un llamado telefónico que lo alertaba sobre la procedencia del celular encontrado y vendido luego".
Finalmente el juez de Instrucción procesó a Leandro García por los delitos de "abuso sexual con acceso carnal agravado por la utilización de arma blanca, abuso sexual con acceso carnal, robo calificado, robo y defraudación por venta de cosa ajena".
Fuentes del caso indicaron que por el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado" corresponde una pena que oscila entre los 8 y 22 años de cárcel, en caso de alcanzar sentencia condenatoria.