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Diez años de prisión a un empleado municipal por abusar de tres nenes

El 16 de junio pasado, la Sala I de la Cámara Penal ratificó la condena del juez de Sentencia Nº8 Carlos Carbone a Eduardo Alberto Martín Luque por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda.

El caso se distingue por un rasgo vincular que se convirtió en agravante: el condenado era padrino de uno de los hermanos abusados y había sido la pareja de la madre del otro menor. Por lo tanto, el juez valoró que los nenes pernoctaban en su casa a raíz de la "confianza" que les prodigaba Luque a los padres por la amistad que mantenían.

El 30 de diciembre del 2009, Luque fue condenado por Carbone a diez años de prisión, tras ser procesado por la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya, pero cuando se dictó la sentencia el empleado municipal no estaba entre rejas a raíz de que, el 5 de junio del 2009, la misma Cámara Penal le había concedido la medida restrictiva con posibilidad de salidas laborales.

El tribunal de alzada se pronunció luego de que, el 8 de abril del 2008, el juez Carbone le denegara esa posibilidad. Ahora, ante la confirmación de la sanción, el juez de Sentencia ordenó la detención del condenado. Luque está en prisión desde el sábado pasado.

Cruda historia. Todo se inició en diciembre del 2007 cuando dos hermanos de cuatro y seis años les relataron a sus padres los abusos que sufrían en la casa del trabajador municipal. K, de cuatro años, y E, de 6 años, contaron que desde seis meses antes Luque los había obligado a mantener sexo oral. El padre de los chicos, en su denuncia, señaló que Luque era el padrino "de bautismo" de K. También comentó que conocía al empleado municipal desde hacía ocho años porque eran vecinos.

El mismo relato brindó en enero del 2008 un nene de tres años a su madre cuando Luque ya había sido detenido por otros casos de abusos. T, de 3 años, pudo contar a la mujer que había sufrido un abuso con el hombre condenado cuando estaba con los otros dos nenes. La madre del chico había sido pareja de Luque algunos meses.

Sin embargo, en la declaración indagatoria, Luque proclamó su inocencia. "Todo es una mentira. Los padres (de los nenes) tuvieron problemas familiares y más de una vez me pidieron que me quedara al cuidado de los chicos en mi casa", señaló en el tribunal.

El hombre aclaró que vivía con su madre, que estaba enferma de cáncer y su tía que era hemipléjica.

El padre declaró que, tras enterarse de los delitos sexuales, un psicólogo comenzó a atender a sus hijos. "Los chicos está agresivos y tratan mal a otros nenes cuando se acercan en forma afectuosa. El mayor (de los chicos) tiene un tic nervioso cuando mira televisión o cuando está hablando o comiendo", declaró el hombre en el inicio de la investigación penal.

El relato infantil. Durante la tramitación del proceso penal, los peritos del Centro de Atención de Víctimas de Delitos Sexuales sostuvieron que no advirtieron en los nenes "tendencia a la fabulación ni exceso de fantasías". Con relación a T, los psicólogos indicaron que, teniendo en cuenta la edad (tres años), su relato fue "coherente y claro".

A su vez, la defensora oficial de Luque, Adriana Alonso, objetó los testimonios de los pequeños, por carecer "del peso de cargo suficiente para desmerecer" la declaración del empleado municipal. Según adujo Alonso, los chicos podrían haber "mentido" alentados por el padre y afirmó que ya lo habían hecho en otra oportunidad cuando inventaron "una pelea conyugal de los padres". Por eso solicitó la absolución de su asistido.

Pero el magistrado desestimó la posibilidad de que los chicos hubieran fabulado. "No es posible que los menores se hayan confabulado a instancias de sus padres para perjudicar a un amigo inocente en quien confiaban", explicó. A su vez, el magistrado se basó en los informes psicológicos que sostuvieron que los menores en la etapa preescolar -es el caso de los chicos abusados- "no tienen capacidad intelectual y cognitiva para inventar historias que incluyan delitos sexuales adultos" a fin de perjudicar a otras personas.

El juez Carbone valoró el informe del médico forense Carlos Elías con relación al estado psicológico de los chicos. Según el perito, los tres nenes brindaron un relato verosímil, sin contradicciones ni exageraciones. "E. refleja tristeza, inhibición y crispación, signos que suelen acompañar a los cuadros de abuso infantil", había explicado el profesional cuando el caso llegó a su juzgado.

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