Las ocasiones en que el precio intentó regularse, según Trigueros, surgió la dificultad de fijar el valor de un servicio con modalidades diversas. El costo varía si el local tiene sereno, techo de chapa o loza, rampas, media sombra o cierre automático, entre otros rasgos. "El aumento este año está entre un 20 y un 25 por ciento y es resultado del incremento del parque automotor. También refleja la suba de los costos, pero es la demanda lo que dispara los precios", consideró.
Sobre ese punto también presentó sus quejas el concejal Jorge Boasso, quien realizó presentaciones para ordenar el precio que no prosperaron: "El sistema está desbordado. Presenté un proyecto para una regulación mínima de precios, que prevea la rentabilidad empresaria, pero nunca tuve el consenso del cuerpo. No me dieron siquiera la posibilidad de discutirlo. La ley de oferta y demanda es imperfecta. El costo no puede quedar librado al mercado,", cuestionó.
En 2008 el edil radical presentó una ordenanza que impuso la construcción de un mínimo de cocheras particulares para la habilitación de edificios de departamentos. "Pero eso nunca va al mismo ritmo que la adquisición de autos por año. La solución es crear un transporte público multimodal eficiente, pero también construir cocheras con precios indicativos. Si no, que no se rían cuando digo que puede pasar lo mismo que en Japón, donde no podés comprar un auto si no acreditás dónde vas a guardarlo".
En el mismo sentido se expresó Juan Marcos Aviano, responsable del Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac), que estudia la variación del índice de precios al consumidor en Rosario. "Es necesario que el gobierno tenga alguna injerencia en la fijación de tarifas. Las cocheras mensuales deberían tener un marco regulatorio similar al de cualquier alquiler: un contrato con sellado bancario que establezca cláusulas indexatorias", señaló.