La defensa de Mario Roberto Segovia, el rosarino que se encuentra detenido en el penal de Ezeiza desde 2008 imputado de procesar y traficar efedrina como jefe de una banda delictiva, solicitó la absolución para su cliente por esos delitos. El reclamo fue fundado en la idea de que las pruebas de la acusación son nulas por haber sido elaboradas en forma tendenciosa y que a Segovia le destinaron el trato propio de un proceso de la Inquisición. Por ese motivo el planteo es que las actuaciones que motivaron el largo trámite penal deben ser anuladas, debido a que el proceso seguido es inconstitucional, lo que por consecuencia debe ser que se declare a Segovia libre de culpa y cargo.
El abogado Mariano Cúneo Libarona -jefe del equipo defensor de Segovia- volvió a mostrar ayer, en su segunda jornada consecutiva de alegato, un intenso despliegue argumental que recorrió con instrumentos jurídicos específicos aunque también con interpretaciones cercanas a la política. El apoderado de Segovia hizo eje de sus cuestionamientos al ex juez que instruyó la causa, el destituido Federico Faggionatto Márquez, a quien atribuyó haber armado la acusación en contra de su cliente.
El manifiesto. "No hay pruebas para condenar a Segovia. Con él se violó la garantía de un juicio imparcial", le dijo Cuneo Libarona a los tres jueces del Tribunal Oral Federal Nº 4 de la ciudad de San Martín, en el Gran Buenos Aires, en una exposición que insumió cerca de diez horas. "Ya demasiados problemas tuvimos en la Argentina con la represión ilegal", abundó el abogado en una abarrotada sala de audiencias de no más de 50 metros cuadrados, en alusión a los riesgos de un proceso sin garantías.
A Segovia le acaban de pedir 16 y 14 años de prisión en este mismo juicio, respectivamente, los abogados de la Aduana-Afip y el fiscal que intervino en el caso. Llegó a juicio oral acusado de ser "organizador y financista" de un laboratorio de la localidad de Ingeniero Maschwitz dedicado a la elaboración de metanfetaminas que eran exportadas a México. Le atribuyen ser quien bajo una identidad sustraída, Héctor Germán Benítez, proveyó la efedrina para la elaboración de las pastillas mencionadas. Ocho mexicanos ya fueron condenados a seis años de prisión por esta misma causa y transferidos a su país.
Segovia fue condenado a nueve años de prisión en abril pasado, al ser encontrado culpable de cumplir idéntico rol que en este juicio, en otro proceso llevado adelante en Capital Federal, por contrabando de efedrina.
Sin garantías. En el juicio que está en curso Cúneo y su equipo sostienen que con Segovia, su familia y el resto de los imputados "se violó la garantía de ser juzgado en un juicio imparcial". Para la defensa a Segovia se lo condenó desde el inicio por el juez que inició la investigación, Faggionato Márquez, y por distintas instituciones como la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) y la policía, "porque cometieron una gran cantidad de irregularidades". Fue especialmente duro con la prensa que cubrió las alternativas de la detención y el trámite judicial del caso. "Después de todo lo que dijeron de Segovia, podría caminar por la calle?", se preguntó Cúneo, en relación a su cliente.
La mayor contundencia la reservó al destituido juez Faggionato Márquez. El jefe del equipo de abogados defensores se preguntó: "¿Qué se puede esperar de una investigación que hizo un juez que se la pasaba dando notas a los medios de prensa y se sacaba fotos junto a un Rolls Royce secuestrado presuntamente a Segovia?"
El fiscal del caso, Eduardo Codesido, pidió el decomiso de una decena de autos de alta gama a nombre de Segovia o testaferros que no pudieron justificar de dónde sacaron el dinero para comprarlos. El Rolls Royce Phantom está en ese listado.
El método medieval. "A Segovia se lo trató desde el inicio como una «no persona». Se actúa sobre él de un modo inquisidor como Torquemada", evocó Libarona al tristemente célebre acusador español de la Edad Media que imponía condenas sin defensa.
La tesis defensiva se basa, entre otros elementos, en que no fue probado el transporte, porque no estaría acreditada la relación entre Mario Segovia y los colombianos Rodrigo Posas Iturbe y Juan Martínez Espinosa, encargados de sacar la efedrina desde el laboratorio de Maschwitz a México. No negó, sin embargo, que los conociera. "Segovia no tuvo contacto con los mexicanos, no lo vieron. Sólo les procuró un abogado", fundamentó el abogado defensor.
Tras el pedido de absolución siguió igual solicitud para Gisela Ortega, la esposa de Segovia. Luego, los abogados defensores Diego Salvo y Fernando Arias Camaño alegaron en defensa de los mexicanos Posas Iturbe y Martínez Espinosa, para quienes también fue solicitada la absolución.
El próximo martes continuarán los alegatos de la defensa para culminar con un total de una decena de imputados procesados. El tribunal habilitó la feria, de modo de continuar el trámite durante el receso de invierno. Se espera que antes de fin de mes se conozca el veredicto.
La suerte de otros juzgados
Este juicio es resultado de un operativo policial del 18 de julio de 2008 en una quinta de Ingeniero Maschwitz en la cual se había montado una fábrica de metanfetaminas que eran exportadas a México. En ese operativo fueron detenidos nueve mexicanos y el argentino Marcelo Tarzia, quien murió en el penal de Marcos Paz.
En octubre de 2010 el Tribunal Oral Federal 2 de San Martín llevó a juicio oral y público a ocho de los extranjeros y a un matrimonio de farmacéuticos argentinos bajo la acusación de integrar una organización que traficaba efedrina a México. Al final de las audiencias fueron condenados a 6 años de prisión ocho mexicanos detenidos en Ingeniero Maschwitz.
La misma pena recibieron Marcos Frydman y su ex esposa, Ana María Nahmod, dueños una farmacia porteña y acusados de comercializar drogas para elaborar metanfetaminas. También el empresario Mario Ribet a 4 años y 3 meses de cárcel como proveedor de 2.700 kilos de efedrina a los mexicanos; a los hermanos Guillermo Alberto y Héctor Daniel Salomón a 4 años por desviar efedrina desde su droguería al laboratorio clandestino; y a los mexicanos Salvador de la Cruz Acuña y Alberto Domínguez Acuña, a 4 años y medio de prisión.
En el mismo fallo fueron absueltos Sebastián Martín Segovia (primo de Mario Segovia) y otros cinco acusados.