La quiebra se había determinado en 2008 y Demirol, una sociedad conformada por personal jerárquico y empleados de la vieja yerbatera, tomaron el control de las instalaciones de Rosario, la maquinaria y la marca oficial La Hoja. El arreglo lllevado acabo en ese momento con la familia Martin fue el pago de un canon locativo a cambio de continuar con el giro del negocio, proceso que la justicia jamás convalidó.
En función de esta irregularidad, en marzo de 2014, el Juez Bellizia licitó los activos de la firma y la empresa CBSé, de Capital Federal, fue la que ganó la licitación, con una oferta de $10 M por el total de las dependencias locales.
Ajenos a la operación quedaron los yerbatales que la quebrada Martin y Cía tiene en Misiones y el molino de la firma, hipotecados ambos por el Banco Nación.
Sin embargo, la operación nunca se llevó a cabo, debido a que el juez detectó irregularidades y decidió anularla. En ese momento los integrantes de Demirol resolvieron conformarse en cooperativa, apelando al beneficio que la Ley de Quiebras y Concursos le otorga a las empresas recuperadas, a quienes les da más chances de asumir la conducción de firmas fundidas.
Cabe destacar que se denomina "Martin" a un barrio en la zona del macrocentro de la ciudad de Rosario y debe su nombre a los ex depósitos de la yerbatera "Martin", que históricamente se situaba apenas al sur del centro rosarino, recostado sobre la barranca del Paraná.
La Yerbatera Martin y Cia fue obra del inmigrante suizo Julio Ulises Martin (cofundador de la ciudad de Villa Ángela, Chaco), junto a otro suizo Berthet. La primera plantación estuvo en San Ignacio (Misiones) donde prosperaron una gran extensión de yerbatales e instalaron el primer molino yerbatero.