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Luana, la nena trans de 6 años, recibió su nueva partida y DNI.

Gabriela Mansilla, la mamá de Luana, la nena trans de seis años, recibió la nueva partida de nacimiento, el DNI y lloró. “Esta entrega tiene que ver con la puesta en vigencia de nuevos derechos” dijo Alberto Pérez, el jefe de ministros de la Provincia de Buenos Aires, cuando hacía la entrega de los documentos.

 “Esta decisión del Gobierno de resolver un problema puntual, no es otra cosa que poner en valor la ley de identidad de género, dijo  Pérez y agregó que “en lo personal es una emoción, y como funcionario siento que tiene que ver con seguir poniendo en vigencia nuevos derechos para nuestro país”.

El presidente de la Comunidad Homosexual Argentina, César Cigliutti, tampoco paraba de llorar. Pero entre las lágrimas contó que cuando hace poco más de dos años llegó la Gabriela a la asociación, “venía de una experiencia donde el terapeuta le quiso imponer prácticas correctivas a algo que no hay que corregir”, y sostuvo que  “Gabriela hizo lo que deberían hacer todos los padres y todas las madres: escuchar a sus hijos y protegerlos”.

 “En este acto de amor de Gabriela vemos un resultado hermoso que es este documento, dijo Cigliutti y señaló que “como antecedente internacional, lo más importante es el mensaje para toda la sociedad: los niños y las niñas tienen derecho”.

  “Si no me llamás Luana no te voy a hacer caso”

 Luana nació con genitales masculinos, y hasta que aprendió a hablar, se llamaba Manuel. Después se asumió nena y su mamá, Gabriela, transitó la contradicción propia y el castigo social del entorno.

 Hoy Gabriela está emocionada por el logro: “Quiero agradecerle a todas las personas que confiaron en la identidad de mi hija, porque la lucha es de ella”, dijo y contó que cuando tenía cuatro años un día le dijo “yo no soy un nene, soy una nena. Ya no me llamo Manuel, me llamo Luana, y si no me llamás así no te voy a hacer caso”.

Con los documentos entre las manos, Gabriela habló de las complicaciones y los miedos que tuvo que enfrentar para cumplir con el deseo de género de su hija.

 “Al año y ocho meses, cuando empezó a hablar, me dijo ‘yo nene’”. Desde ese momento, Gabriela  pasó por varios profesionales que no siempre la apoyaron en la decisión de hacer caso a lo que su hija expresaba, pero desde la sanción de la Ley de género sintió que apareció una nueva posibilidad acorde a su lucha.

En mayo del año pasado se sancionó la ley 26.743, promovida desde la Federación Argentina Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género (que estuvo constituido por la mayoría de las organizaciones trans del país, la CHA, y cientos de expertos independientes), entre otras entidades. Con el impulso del Gobierno nacional, la ley fue sancionada, promulgada y estableció un mecanismo que no “patologiza” la condición de travestis, transexuales y transgéneros, sino que reconoce el derecho de esas personas a ser inscriptas en el Registro Civil de acuerdo a su nombre y género autopercibido.

En su artículo quinto, la nueva ley prevé expresamente que para aquellas personas menores de edad: el trámite debe realizarse a través de los representantes legales –padre, madre o tutor- y “con expresa conformidad del menor”, lo cual reconoce la capacidad de decidir del niño o niña.

 “Todos los transexuales fueron niños en algún momento, pero no existía en la sociedad la posibilidad de percibirlo” dijo esta tarde Gabriela. “El temor lo tenemos los adultos, no los niños, ya que en el jardín los compañeros no tienen ningún problema en aceptarla tal como ella se siente”.

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