El juez federal Daniel Rafecas fue sorteado este lunes para tener a su cargo la denuncia más resonante de los últimos tiempos en nuestro país, pero inmediatamente la rechazó al declararse incompetente. En el despacho de Rafecas había recaído el escrito de casi 300 páginas en el que Alberto Nisman, el fiscal de la unidad especial AMIA que falleció en dudosas circunstancias en su departamento de Puerto Madero, acusaba de encubrimiento al gobierno de Irán a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al canciller de la Nación Héctor Timerman.
Rafecas, quien fue sorteado este lunes para instruir la causa, está de licencia hasta el 20 de febrero próximo, por lo que su juzgado, que es el Federal N° 3, actualmente está subrogado por el juez federal Sebastián Ramos. Esos fueron los fundamentos del juez federal para rechazar la instrucción.
Nisman presentó a mediados de enero una investigación de casi trescientas páginas en el juzgado federal N° 4, a cargo de Ariel Lijo, subrogado entonces por la jueza María Servini de Cubría. La magistrada rechazó habilitar la feria para tratar la presentación porque el escrito del fiscal no estaba acompañado por "los elementos probatorios".
Para el sorteo se utilizó el Sistema de Gestión Judicial del Poder Judicial de la Nación (SGJ). Un proceso informatizado que se hace en la mesa general de entradas de la Cámara, en el segundo piso de Comodoro Py, cuyos mecanismos fueron establecidos por la Corte Suprema en la acordada 14/2013.
Los argumentos de Lijo
Lijo consideró que los hechos denunciados por el fiscal Nisman “difieren totalmente” de la investigación que lleva en su juzgado en relación con las irregularidades advertidas en la causa por el atentado que instruyó el ex juez federal Juan José Galeano, ahora a las puertas de un juicio oral por el supuesto desvío de la investigación.
La causa que investiga el encubrimiento del atentado a la AMIA empezó hace quince años, y en 2005 recaló en el juzgado de Lijo, allí el magistrado investiga hechos ocurridos antes del año 2000 en relación al encubrimiento del atentado.
Una parte está en condiciones de llegar a juicio en el segundo semestre del año. Allí se investiga si el ex juez federal Galeano desvió la investigación dirigiéndola hacia los policías bonaerenses que finalmente quedaron absueltos y participó, junto a otros jueces, fiscales, policías de la Federal y agentes de la SIDE en la eliminación de pruebas.