Gauna dice que hay discrecionalidad y que "la EPE lleva un registro informatizado de los consumos de energía de cada usuario. Así cuando advierten el descenso del consumo por parte de determinado usuario, le envían una cuadrilla de control de fraude, que casualmente detecta la rotura de los precintos de la carcaza o alguna anormalidad en la conexión del neutro". Además agregó que "ante esa anormalidad, se deduce que la rotura de precintos no se produce sola. Estando el medidor encerrado en su caja, sólo puede romperse intencionalmente. Es un daño. Pero si el neutro de la red no está conectado al medidor, estamos en presencia del delito de fraude o hurto de energía".
En el comunicado se subraya que "tratándose de funcionarios públicos que en ejercicio de sus funciones, toman conocimiento de un hecho delictuoso, conforme lo establecido en el Código Procesal Penal de la provincia, tienen la obligación de denunciar penalmente el ilícito. Pero incumpliendo sus deberes de funcionarios públicos, no hacen la denuncia del caso. Labran un acta de fraude, sin cumplir con la obligación de brindar al usuario información adecuada y veraz, fijada en la Constitución nacional y en la ley de defensa del consumidor; y al cabo de un tiempo le remiten al usuario una nota de débito, exigiéndole el pago de un "consumo presunto no registrado".
Desestimación. Asimismo se agregó que "los reclamos de los usuarios afectados por este ilícito proceder son desestimados de forma arbitraria por la EPE. Al usuario le queda la posibilidad de concurrir a la Dirección de Comercio Interior y morir en el intento de lograr un mínimo de justicia".
Asegura Gauna que "cualquier abogado para defenderlo, le va a pedir un pago similar al que le pretende cobrar la EPE, sin garantías de tener éxito en su reclamo. La única excepción es que el usuario sea juez de Instrucción. Por lo que la opción es pagar sin perder tiempo en reclamos o prepararse para una batalla interminable".
Facturación. Gauna acotó que "se ha comprobado que, en algunos casos, la EPE factura montos superiores a los consumidos por los usuarios. Para ello se vale del simple método de anotar una lectura distinta a la que muestra el medidor. En un caso específico, se comprobó que después de un año de instalado un medidor digital muestra un consumo de unos 800 Kv/h menos que lo que la factura detalla como estado actual del medidor. Cabe sospechar que en cualquier momento acusen al usuario de fraude, le cambien el medidor y le remitan una nota de débito".