Médicos, farmacéuticos, representantes de asociaciones civiles, funcionarios públicos, periodistas, todos parecen estar de acuerdo: ya nadie piensa que cuantos más medicamentos circulen, mejor salud tiene la gente.
Algunas cifras lo demuestran: entre los mayores de 35 años las intoxicaciones por medicamentos -legales, o al menos aquellos cuyo componente activo es de uso legal y se encuentra regulado por autoridades sanitarias- es una de las primeras causas de muerte. Entre 1999 y 2006 aumentaron un 37% las internaciones por esta causa en los Estados Unidos.
Las intoxicaciones por medicamentos se han disparado en los países occidentales. "En este sentido, en la Argentina el nivel de abuso en el consumo de psicofármacos es dos veces y media más alto que en los Estados Unidos", apuntó el coordinador de la Comisión Nacional Coordinadora de Políticas Públicas para la Prevención y el Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Alberto Calabrese, en la reciente jornada que se realizó en la sede porteña de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).
La reunión fue convocada para que los invitados evaluaran el impacto que viene teniendo hasta ahora la aplicación de la Ley Nacional Nº 26.567 -vigente desde diciembre pasado- que prohibe la venta de medicamentos (incluso, y especialmente, los considerados de venta libre) fuera de las farmacias. Todos coinciden al considerar que la norma es buena y necesaria, pero a la vez admiten que hace falta una aplicación más estricta en todo el país para que cause su efecto: cercenar vías de acceso y promoción potencial del abuso de medicamentos, como podrían serlo la venta en quioscos, supermercados y otros comercios no específicos.
El presidente de la COFA, Carlos Fernández, destacó la importancia del rol del farmacéutico como parte del sistema de salud, haciendo hincapié en su formación académica y en su capacidad para aconsejar al público sobre los usos correctos de los fármacos, prevenir el uso incorrecto y garantizar la procedencia y las condiciones de conservación de los remedios. Esta garantía y ventajas no brindan ninguno de los otros potenciales ámbitos de promoción y venta.
También asistieron a la jornada Carlos Danim, titular de la cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA, su par de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, Eda Villamil; el representante de la Confederación Médica Argentina (CMA), Jorge Coronel; Juan Silvestre Begnis, asesor del Ministerio de Salud que participó en la confección de la ley vigente, además del vicepresidente de la COFA, Enrique Roca, y otras autoridades y funcionarios.
"Jungla terapéutica"
Jorge Coronel indicó que con esta nueva ley "los farmacéuticos tienen que tener un rol mucho más activo, y eso se está cumpliendo". Sin embargo, admitió que el problema del uso irracional de los medicamentos en la sociedad es mucho más complejo, y está muy relacionado con la "jungla terapéutica" que es el mercado farmacéutico a nivel global.
"El uso racional, específico, científicamente avalado, con las condiciones de eficacia y seguridad controladas se ve dificultado cuando hay muchos medicamentos diferentes para muy pocas enfermedades prevalentes. El gasto en medicamentos es demasiado alto y sobre todo cuando, a pesar de esta oferta, hay problemas de accesibilidad y no siempre están donde se los necesita", enfatizó.
En este ámbito mercantilizado los médicos no tienen muchas posibilidades de formación farmacológica. "Muchas veces sólo cursan Farmacología en la universidad, y después toda actualización en materia de medicamentos queda librada a los informes que reciba de parte de los laboratorios, y que distribuyen los visitadores médicos, lo cual genera un sesgo", describe Coronel.
De pacientes a clientes
Con "sesgo" se refiere a que el obvio interés de las empresas farmacéuticas es vender sus productos y ampliar mercados. Esto hace obvia la posibilidad de que la "formación" -como ya ha sido discutido en muchos ámbitos- se convierta en un adoctrinamiento a los médicos para que transformen a los pacientes en clientes, convirtiendo avatares de la vida en enfermedades susceptibles de ser medicadas. "Por eso, existe una necesidad de formación continua de los médicos en farmacología", subrayó.
Una de las cuestiones más interesantes que Coronel planteó fue: ¿de dónde surgen los criterios con los que los médicos recetan hoy medicamentos a sus pacientes? En primer lugar dijo que lo hacen en base a la formación recibida en la universidad. "Pero esa base -adujo- es muy débil". Otro de los modos influyentes es seguir las líneas de prescripción de los jefes del servicio hospitalario.
Médicos líderes de opinión
En otro nivel están los médicos "líderes de opinión", que ejercen su influencia en congresos, simposios, actividad académica, medios de comunicación.
Los medios de comunicación, con la creciente información médica que brindan, son un factor influyente tanto para los médicos que se enteran de novedades, como para los pacientes, que luego les preguntan a los médicos por enfermedades y tratamientos que leyeron en el diario o vieron por televisión.
"Las instituciones -opinó el representante de la Confederación- deberían trabajar más para formar líderes de opinión capaces de contrarrestar la fuerza del mercado, porque el costo de los medicamentos es muy alto".