La “normalidad procesal” y la impunidad de Brusa
En diciembre de 1977, pocos días después de ser liberado de mi segundo secuestro en la Seccional Cuarta de la Policía, me presenté ante el Juez Iribas y denuncié los tormentos sufridos a manos del Grupo de Tareas compuesto por el Curro Ramos y otros (simulacros de fusilamientos, brutales golpes en el hígado, palos con clavos en las rodillas, etc.). A pesar de que el Dr. Orellana constató los daños sufridos y que la causa avanzó bastante; al final el caso quedó sin condena.