Palabras que matan 24 de marzo de 1976
Con la excusa de combatir a una guerrilla que para 1976 estaba diezmada y aislada políticamente de una población que estaba muy lejos de visualizarla como una alternativa válida frente al gobierno de Isabel Perón, los uniformados y sus socios civiles venían a imponer un nuevo modelo de sociedad, a terminar con todo conato de desarrollo nacional independiente y a disciplinar a una sociedad con una larga tradición de lucha y conciencia gremial. Así lo expresó claramente el general Videla en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, el 8 de julio de 1976: “La lucha se dará en todos los campos, además del estrictamente militar. No se permitirá la acción disolvente y antinacional en la cultura, en los medios de comunicación, en la economía, en la política o en el gremialismo”. 1