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Hoy, Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado, instaurado por la Junta de Gobierno de la Federación Argentina de Colegios de Abogados, se recuerda la denominada “Noche de las Corbatas” que aconteciera en la ciudad de Mar del Plata durante los días 6, 7 y 8 de julio de 1977, cuando la dictadura secuestró a varios abogados que, comprometidos con la sociedad y su profesión, defendían los derechos de los trabajadores.
Fieles a sus convicciones democráticas más profundas, fueron cruelmente perseguidos, detenidos, desaparecidos y asesinados, al igual que sus familias y patrimonios, como parte de un mensaje siniestro destinado a amedrentar y paralizar a las mujeres y hombres que hicieran profesión de la defensa de los derechos con las armas de la ley.
Agradecidos a esos colegas ejemplares que dejaron en el camino su vida, su integridad y su lucha legándonos su compromiso y militancia por el Derecho, nos queda ahora reivindicar los valores democráticos como base insustituible en la búsqueda del consenso, repensando el ejercicio profesional en función del servicio de justicia, que no es otra cosa que la realización efectiva del ideal de igualdad.
Por elementales razones de decoro, este nuevo perfil del abogado no admite la participación de aquellos que, lejos de hacer honor a ese mandato histórico, han cometido delitos de lesa humanidad, que representan su antítesis. Esta razón y normas legales son las que hizo valer el Colegio de Abogados de Rosario cuando canceló por decisión de su Directorio la matrícula de Juan Daniel Amelong, judicialmente condenado por su responsabilidad penal en aquella dolorosa tragedia.
Los abogados y sus instituciones colegiadas secularmente han sido diseñadores y constructores de grandes valores sociales al protagonizar la defensa del ser humano protegiendo la vida, la libertad, la dignidad, el honor, el patrimonio y mantener la lucha contra el abuso del poder, sea éste público o privado. Esa tarea esencial se proyectó a la defensa de los sistemas democráticos y de soberanía popular para que a través del tiempo y de la memoria las instituciones crezcan y eviten que se puedan repetir actos reñidos con la propia condición humana, la razón y la civilización.
Los abogados padecieron persecución, detención, torturas, desapariciones y asesinatos desde largos años, ataques que se agravaron hacia mediados de la década del 70 y hasta la recuperación de la democracia. En testimonio de las generaciones pasadas y de nuestra posteridad, sirva también este día especial para rendir homenaje a los abogados que en cualquier tiempo fueron víctimas de la violencia de distinto signo –sea ésta ideológica, política, religiosa, social o pecuniaria– por ejercer su profesión, defender los derechos humanos y el estado de derecho.
Desde el Colegio de Abogados de Rosario adherimos a esta jornada de homenaje con respeto por la memoria de los caídos, como mensaje aleccionador para las nuevas generaciones de abogados y con un firme compromiso de lucha por afianzar la justicia.