Fallo polémico por un divorcio: nadie incurre en adulterio o en ofensas “alegremente”.
Un tribunal porteño definió sobre un caso puntural que la ruptura de un vínculo es una situación en la que las “afeccciones resultan mutuas”. Una especialista en familia opinó en la mayoría de los casos se incurre en estas conductas cuando el matrimonio está desquiciado y la vida en común se hace imposible”.