Luego de un robo a una de sus sucursales, ubicada entonces en Tucumán casi España, el ex concejal justicialista fue denunciado por amenazas por algunas de sus empleadas.
El 13 de marzo del año pasado Peresotti renunció a su banca en el Concejo debido a que su situación era insostenible, ya que era criticado desde el propio seno de su partido.
Una de las últimas personas en en denunciarlo fue el periodista Armando Cabrera, quien fue a la Justicia con la grabación de los gritos de Peressotti en su celular, donde le decía que "se dejara de joder" porque "iba a tener problemas" con sus hijos.
"Amenazó a mis hijos a través del celular", dijo Cabrera en declaraciones periodísticas, al tiempo que agregó que "pintaron las paredes de mi casa y tiraron alquitrán en el garaje".
El empresario había sido procesado por la jueza Alejandra Rodenas por el delito de amenazas coactivas y este mes la sala I de Cámara de Apelaciones en lo Penal confirmó el procesamiento, aclarando que "aunque corresponde ahondar la investigación (…) los elementos reunidos permiten probabilizar el andar criminoso endilgado".