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Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra en Malvinas

El Comité solicita a ambos países que reanuden las negociaciones para hallar lo antes posible una solución a esa diferencia.
En la resolución se reitera también el apoyo firme del Comité a la misión de buenos oficios del Secretario General de la ONU para ayudar a las partes a cumplir con las resoluciones aprobadas por la Asamblea General sobre esa disputa.

El Comité de Descolonización lamenta que, a pesar del amplio apoyo internacional a una negociación entre los gobiernos de Argentina y Reino Unido, que incluya todos los aspectos relativos al futuro de las islas Malvinas, todavía no se haya comenzado a aplicar las resoluciones aprobadas.
 
 
Cuestión Malvinas (breve reseña):
Hace 180 años, se inició un conflicto colonial que aún permanece irresuelto. Una fuerza naval británica expulsó, el 3 de enero de 1833, a las legítimas autoridades y a la población argentina de las Islas Malvinas.
Constituyó un acto de agresión injustificado del Imperio británico a una naciente República latinoamericana, con la cual mantenía pacíficas relaciones diplomáticas desde 1825. Fue un artero golpe de mano militar en el marco de la política expansionista desarrollada por el Reino Unido en América Latina y el Caribe, África y Asia, que quebrantó la unidad territorial de la República Argentina. Un resabio colonial que persiste, increíblemente, en pleno siglo XXI, en el extremo sur del continente americano y a 14.000 km del Reino Unido.
Un hecho que debió necesariamente basarse en la fuerza de las armas como único modo de compensar la total ausencia de títulos soberanos de la cual el Reino Unido siempre fue consciente.
 
La Argentina conquistó su independencia con las Malvinas como parte de su territorio. El Gran Libertador, el General José de San Martín, ya en 1816 (17 años antes de la invasión del Imperio británico) escribió a las autoridades nacionales pidiéndole que le enviaran refuerzos desde las Islas Malvinas para el Ejército que preparaba con el objetivo de contribuir a liberar a los pueblos hermanos de las actuales Repúblicas de Chile y Perú.
 
Se ha cumplido medio siglo de la “Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales” – Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas –que guió el proceso de descolonización. Sin embargo, aún permanecen sin resolver 17 casos de colonialismo, entre ellos la Cuestión Malvinas, pese a que la resolución 1514 (XV) proclamara “la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones”. Resolución, en la que se abstuvo el Reino Unido.
 
En el marco del proceso de descolonización, hace  ya 48 años, la Asamblea General de la Naciones Unidas aplicó, mediante la Resolución 2065 (XX), la citada declaración al caso concreto de Malvinas, definiendo el conflicto como una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y reiterando el compromiso de terminar con el colonialismo en todas sus formas. Asimismo, invitó a ambos Gobiernos a negociar una solución pacífica, teniendo en cuenta las disposiciones y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas, la Resolución 1514 (XV) y los intereses de los habitantes de las Islas. Obligación reiterada en 39 Resoluciones subsiguientes de la Asamblea General y de ese Comité.  Son así 40 las resoluciones aún pendientes de cumplimiento.
 
La negativa británica a negociar no sólo desoye las citadas exhortaciones de la comunidad internacional, sino que también incumple la obligación de resolver pacíficamente las disputas internacionales que pesa sobre todos los miembros de esta organización. La condición del Reino Unido de Miembro Permanente del Consejo de Seguridad no lo exime de sus obligaciones internacionales, más aún, tal asiento – y los privilegios que conlleva – le demanda una responsabilidad especial en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, responsabilidad de la que deserta al rehusar el diálogo.
 
Negarse al diálogo – invocando falazmente el principio de libre determinación – encubre una desproporcionada e injustificada presencia militar británica en el Atlántico Sur, así como la ilegítima apropiación de recursos naturales renovables y no renovables, en abierta oposición a lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la Naciones Unidas que insta a las Partes a evitar modificaciones unilaterales en el área en disputa. Cuestiones éstas que generan una creciente preocupación de la comunidad internacional.
 
A pesar del tiempo transcurrido y de las innumerables invitaciones al diálogo de la República Argentina, el Reino Unido se niega a reanudar las negociaciones de soberanía. Negociaciones que – en cumplimiento de la Resolución 2065 (XX) – desde 1966 y durante 17 años, llevaron a que las dos Partes consideraran diferentes alternativas para resolver la disputa.  Londres no dudó en ese entonces en negociar la cuestión de fondo con la Argentina, inclusive con las sangrientas dictaduras que sufrimos los argentinos.  Resulta, por lo tanto, incomprensible su negativa a volver a la mesa de negociaciones con sucesivos Gobiernos democráticos.

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