Se trata de familias enteras, parejas y personas solas que, de un día para el otro, levantan una casilla con pocos materiales. Así es como se agrandan los asentamientos ya existentes o se forman otros nuevos, ya sea en espacios públicos como plazas o terrenos ferroviarios o en predios privados.
El subsecretario de Prevención y Seguridad Ciudadana de la Municipalidad, Luis Baita, advirtió que "se considera ocupación del espacio público privado cuando hay un desarrollo de casas precarias en un terreno libre". Y explicó que cuando se interviene para desalojar a la gente, se intenta "dar cierta contención que va desde una vivienda hasta una ayuda social", explicó.
Los casos. Por su parte, el titular de Control Urbano, Marcelo Gamboni, indicó que a esa dependencia llegan entre dos y tres denuncias por semana.
Los casos son "de lo más variado", explicó el funcionario y recordó, a modo de ejemplo, la construcción de casillas en Colombres y Rivarola (zona oeste). "Allí están las casas que les dio la Nación a quienes vivían en el asentamiento donde se levantó el casino. Y ya recibimos denuncias de que estaban levantando viviendas precarias". En casos como estos, Control Urbano actúa directamente: "No era gente que necesitara una casa, sino que eran los mismos habitantes de las viviendas que querían tener más lugar", explicó Gamboni.
Esa misma semana también tuvieron que intervenir en la zona noroeste porque se estaba armando un nuevo asentamiento en Junín y Brasil.
Otro caso fue el de las casillas precarias que se habían instalado en la entrada a la ciudad por la autopista a Buenos Aires, en zona sur. "Se habían levantado cerca de diez viviendas de chapa y cartón muy pegadas a la vía rápida, lo que generaba un peligro muy importante tanto para quienes querían vivir allí como para los que viajaban por la autopista", señaló Baita, y advirtió que la mayoría de las personas "tiene un plan social y ahora pedían las viviendas". Y comentó que se está trabajando con el distrito "para buscar una solución".
También hay terrenos en Nuevo Alberdi, en el distrito noroeste, que aparecen recurrentemente en medio de conflictos. "Pero no hay un lugar en particular. Nos llaman de todas partes", redundó Gamboni.
Traslado. Según Baita, la mayoría de las personas que levantan nuevas casillas no provienen de otra provincia sino que se trata de "gente que a medida que se van recuperando espacios usurpados se traslada a otros asentamientos ya existentes. En cambio -agregó- el año pasado hubo una fuerte migración y muchos de ellos son los que ahora se están moviendo a otras zonas".